Bastian Schweinsteiger cumplió el sueño de Raphael, un niño alemán de cinco años, quien tenía la ilusión de conocer a su ídolo. 

El pequeño esperó, junto a su padre, en el estacionamiento del Bayern Múnich a que finalizara el entrenamiento del combinado. Cuando el seleccionado de la Manschaft pasó a su lado le habló un momento, algo que aún no olvida el chico.

"'Schweni' le preguntó qué tal estaba, mientras le acariciaba la cabeza. El contacto con el jugador le dio mucha ilusión, a tal grado de que se ha negado a lavarse con agua y shampoo desde ese momento", indicó Klaus Maier, el padre del niño en el muro de Facebook de Schweinsteiger.

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Bastian Schweinsteiger motiva a un niño a volver a lavarse el pelo