Un año sin títulos, una final perdida de Copa del Mundo, tensiones con su entrenador Luis Enrique y para terminar Cristiano Ronaldo Balón de Oro delante de él: Lionel Messi no está contento y tras algunas palabras suyas que desorientan, tiembla todo el Barça.

Para los aficionados y dirigentes catalanes, la marcha del jugador es imposible, está prohibida. Y es que en el Barça "más que un club", Messi es "más que un jugador".

Estas certezas, ancladas en el corazón del Camp Nou, chocan desde hace varios días con las recientes declaraciones de "Leo" en cuanto a su futuro en Cataluña, sobre todo cuando el argentino no es muy locuaz  habitualmente.

El lunes, justo antes de la entrega del Balón de Oro, sorprendió: "No sé dónde estaré el año que viene". 

Después trató de calmar los ánimos al ver la amplitud que habían tomado sus palabras. "Diga lo que diga se le da la vuelta, por eso muchas veces no hablo. No estoy pensando en irme ni mucho menos", señaló

El domingo ya tuvo que desmentir que se quisiera ir, tras la victoria contra el Atlético de Madrid (3-1) y calificó de "mentiras" las informaciones de algunos medios que hablaban de negociaciones de su padre con Chelsea o Manchester City.

Nadie sabe a qué juega exactamente Messi, pero cualquier gesto suyo levanta las más locas interpretaciones, como cuando decidió la semana pasada "seguir" la cuenta del Chelsea en Instagram o al designar a José Mourinho, técnico del equipo londinense, como tercer mejor entrenador del año, detrás de Alejandro Sabella (extécnico de Argentina) y Pep Guardiola (Bayern Múnich).