Desde siempre los quarterbacks han sido piezas clave en el desempeño de sus equipos y más en un Super Bowl. Son los líderes de la ofensiva: un acierto o error suyo, puede modificar el destino del partido.

En la edición XLIX del Súper Tazón se verán las caras Tom Brady, líder de los Patriotas de Nueva Inglatera, mariscal de campo en activo más ganador del Trofeo Vince Lombardi, ante Russell Wilson, quien llevo al título a los Seahawks de Seattle el año pasado.

Es un duelo del mejor ante el campeón. Por un lado, Brady ya tiene un lugar asegurado en la historia de la NFL como el quarterback con más partidos de última instancia disputados. Tom jugará en Arizona su sexto Super Bowl y romperá el empate que tiene con John Elway con cinco Super Tazones jugados. Además, en caso de que los Pats se impongan llegaría a cuatro títulos de la NFL, con lo que alcanzaría las marcas de los miembros del Salón de la Fam, Joe Montana y Terry Bradshaw.

En el otro lado se encuentra Russell Wilson, quien aún siendo un novato ya busca su segundo Trofeo Vince Lombardi, en su tercer año en la mejor Liga del emparrillado. Aunque llegó a la NFL en 2012 con un perfil bajo, pues fue elegido en el puesto 75 (tercera ronda), el jugador de 26 años puede convertirse en bicampeón, 10 años después del último que lo logró, precisamente Tom Bradry en 2004 y 2005.

Curiosamente los dos quarterbacks finalistas no figuran entre los mejor pagados. Dentro de los top-25 de jugadores con más ingresos de la Liga se encuentran 10 mariscales de campo, pero ni Brady, ni Wilson aparecen.

El dueño de tres títulos optó por reducirse el sueldo para tener una plantilla competitiva y tiene percepciones anuales por dos millones de dólares, lejos de los 22 millones que se embolsa Aaron Rodgers, el mariscal de campo mejor pagado de la Liga, quien milita en Green Bay. Aunque por concepto de bonos alcanza a embolsarse hasta 14.8 millones al año, más siete millones por patrocinios.

El caso de Wilson es aún más irónico. Es el quarterback monarca y también el único que no supera la barrera del millón de dólares de salario. Russell firmó un contrato de 2.99 millones de billetes verdes por cuatro años con Seattle, por lo que por temporada percibe cerca de 800 mil dólares, aunque para su renovación se espera que obtenga hasta 64 millones, que lo harían el hombre más valioso de la NFL.

Dejando de lado los sueldos, en la cancha se enfrentan dos fenómenos del emparrillado. Brady, el más ganador en activo, o Russell, el hombre que demostró tener un temple inesperado por muchos y ahora va por la consolidación y el bicampeonato. ¿Con quién se quedan?