Melbourne. Cuando conseguí una entrada para asistir a una de las jornadas del Abierto de Australia supe que iba a cumplir mi deseo de ver un torneo profesional en el que se reúnen los mejores jugadores del mundo.
Desde que era niño y miraba junto con mi papá a Andre Agassi tenía el sueño de estar cerca de una cancha en la que la calidad del espectáculo estuviera garantizada desde el primer saque.
Al estar en la Arena sentí una emoción muy grande que me hizo experimentar una inspiración por la pasión y el esfuerzo que los tenistas ponen a la hora del juego.
Aquí el público juega un papel clave porque aplaude cada punto sin importar que este sea del jugador que enfrenta a su favorito y no se cansa de apoyar hasta el final de cada encuentro.
Estamos ahora en la parte final del certamen y creo que el serbio Novak Djokovic y el español Rafael Nadal han reafirmado sus candidaturas para enfrentarse en la final.
“Nole” se ha mostrado imponente en sus partidos y Nadal, aunque tambaleó en la segunda ronda, ha demostrado que está en un gran nivel, muy parecido al de sus mejores momentos.
En las damas, creo que María Sharapova ha hecho grandes méritos para alcanzar la final contra Serena Williams, quien a cada paso hace valer por qué es la número uno del mundo.

Gullermo Ramos / especial para Publinews desde Australia

(Ramos, quien ha sido seleccionado nacional de softbol, es ingeniero industrial y estudia una maestría en el Royal Melbourne Institute of Technology).