Un fenómeno se dio en el pasado mercado de invierno. La Superliga de China salió a la búsqueda de estrellas para enriquecer su fútbol y dio varios golpes con la adquisición de figuras internacionales.

El último en aterrizar en el "Gigantes de Asia" fue Ezequiel Lavezzi. El "Pocho" dejó al París Saint-Germain, líder de la Ligue 1 de Francia, para desembarcar en el Hebei Fortune.

El combinado chino definió al seleccionado argentino como "el nuevo Maradona", por el que pagó seis millones de euros, mientras que el mediocampista ganará 13 millones al año.

Esa es la razón por la que grandes estrellas del balompié mundial no han podido negarse a las ofertas del fútbol chino, una liga que busca crecer a base de compras de figuras, como en su momento lo hizo la MLS de Estados Unidos.