El entrenador del Bayern Múnich, el español Pep Guardiola, está en el punto de mira de los árbitros alemanes que amenazaron con mandarle a la grada si vuelve a salir de su zona técnica como hizo ante el Schalke la semana pasada.

"Con todo el respeto a las reacciones emocionales durante los encuentros, esta sobrepasó los límites. Un entrenador que abandona el área técnica y corre hacia un árbitro asistente situado en la esquina del campo debe ser enviado a la grada", dijo el presidente de la comisión árbitral de la federación alemana (DFB), Herbert Fandel, en el semanario alemán Sport Bild.

Guardiola dió un esprín de 45 metros para protestar al árbitro asistente un gol anulado al delantero polaco Robert Lewandowski (66), que abría el marcador ante el Schalke, diez minutos después de la expulsión del defensa Jerome Boateng.

Después, se abrazó al cuarto árbitro para celebrar el gol anotado por el delantero holandés Arjen Robben, un contacto físico que el jefe de los árbitros no tolerará más. "Pep Guardiola haría bien en cambiar inmediatamente su actitud", aconsejó Herbet Fandel.

Fandel respondió unos días después de que el árbitro FIFA suizo Urs Meier criticara el comportamiento "sin consecuencias" del técnico catalán, dando la impresión de que Guardiola "se puede permitir cualquier cosa por ser un entrenador consagrado".

"Al comportarse así, Guardiola debilita la autoridad del árbitro y los ridiculiza", insistió Meier, que ya había pedido una sanción para el entrenador por su comportamiento.