Catar, país anfitrión, abrió el Mundial de balonmano masculino con una victoria sobre Brasil (28-23), ayer en Doha, en un duelo que supuso la inauguración del torneo en el pequeño emirato del Golfo Pérsico.

El Losail Multipurpose Hall (LMH), una estructura ultramoderna de alto coste (300 millones de dólares, 254 millones de euros) construida en el desierto en unos meses, acogió a los primeros espectadores.

El recinto, con capacidad para 15.300 personas, estuvo casi lleno para la ceremonia de apertura, tan original como espectacular.