Rusia y Catar, anfitriones de los Mundiales de 2018 y 2022, celebraron este jueves que la Comisión de Ética de la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA) les haya confirmado como sedes, después de una investigación en la que no se constataron irregularidades graves ni corrupción en el proceso de elección.

El informe García, encargado por la FIFA tras la sucesión de acusaciones de corrupción, permitió al organismo sentenciar que no había nada grave y que no tenía sentido reabrir el proceso de atribución de sedes, confirmando a rusos y cataríes, los países elegidos en diciembre de 2010.

"Siempre estuvimos seguros de que no encontrarían nada ilegal" en la forma de actuar de Rusia en el proceso de elección, subrayó en una conferencia de prensa en Moscú, Alexei Sorokin.