La anfitriona ante la campeona del mundo. Favorita frente a favorita. Les Bleus contra la Nationalmannschaft. Francia y Alemania se medirán en Marsella en las semifinales de la Eurocopa, un choque de trenes con aroma a final.

Mientras Francia espera estirar el sueño y quedar a un paso de un nuevo título en casa, Alemania quiere que su fama de "aguafiestas" continúe: las últimas nueve veces que se midió al equipo anfitrión de un gran torneo, la selección germana ganó y amargó al equipo local.

El Stade Vélodrome de Marsella pondrá frente a frente a dos de las selecciones más potentes del mundo y de Europa. El ganador, además, tendrá el cartel de favorito para la final del domingo ante una Portugal que aún no convence y venció en la semifinal a Gales

Francia desató la euforia en el país en el momento justo venciendo 5-2 a Islandia en cuartos de final, una demostración de poder, mientras que Alemania espantó viejos fantasmas al eliminar por primera vez en su historia a Italia en la ronda de los ocho mejores.

El partido llegará dos años después del último partido de Alemania ante un anfitrión, el histórico 7-1 ante Brasil, también en semifinales, en el Mundial 2014. Además, Francia no ganó a los alemanes en un gran torneo desde 1958.

Se espera que Alemania, triple campeona de Europa y que busca su séptima final continental, juegue de nuevo con defensa de tres y dos laterales largos, como hizo ante Italia. Höwedes, Jerome Boateng, Shkodran Mustafi formarían el trío de centrales, ayudados por Joshua Kimmich y Jonas Hector en las bandas. El compañero de Toni Kroos en la medular sería Schweinsteiger o Julian Weigl, mientras que en la delantera quedarían Mesut Özil, Müller y Julian Draxler.

Francia, por su parte, se encomendará al trío atacante que le está salvando a la espera de que Paul Pogba explote: Antoine Griezmann, Dimitri Payet y Olivier Giroud. Además, Deschamps recuperará a Adil Rami y N'Golo Kanté, sancionados en cuartos, así que tendrá a los 23 futbolistas a su disposición.

Al público, a sus estrellas y a su condición de anfitrión -no pierde en un torneo en casa desde la Eurocopa de 1960- se agarra Francia ante la actual campeona del mundo, una Alemania que es el equipo más fiable de la actualidad.