A lo largo de la historia varios han sido los deportistas de alto rendimiento que han tomado la decisión de cambiar de sexto, aunque algunos fueron víctimas de la naturaleza o el dopaje.

El último en dar a conocer su deseo de transformarse ha sido el padrastro de las Kardashian, Bruce Jenner, exatleta olímpico, ganador de una medalla de oro en decatlón en los Juegos Olímpicos de Montreal en 1976. Hoy a sus 65 años ha dicho que no dará marcha atrás en su deseo de cambiar su sexto, pero no ha sido el único.

La española María Torremadé batió el récord de mejor marca europea en 1941, al cronometrar 7,7 segundos en los 60 metros. Los médicos diagnosticaron que era hombre, que sus órganos sexuales masculinos permanecían ocultos por una anomalía congénita que corrigió con una operación, terminó por llamarse Jordi.

La australiana Erika Schinegger destacó como campeona el mundo de esquí en Chile en 1966, pero en 1968 un examen médico descubrió que era un hombre pero que había nacido con órganos sexuales internos, luego se llamó Erik.

En 1975, el marino estadounidense Richard Raskin decidió operarse y pasó a ser mujer, se llamó Renée Richards y se dedicó al tenis profesional. Fue finalista de dobles en 1977 en el US Open y semifinalista de mixtos.

Mick Duff, ganador de tres grandes premios de motociclismo se convirtió en Michelle Ann Duff en 1984, después de haberse sometido a una operación de sexo. 1965 fue su mejor temporada al haber ganado tres carreras en el Mundial y subió 23 veces al podio. Dejó a dos esposas y tres hijos.

Un caso involuntario que conmocionó al deporte fue el de Heidi Krieger, campeona de Europa en lanzamiento de peso en Stuttgart en 1986. Desde los 16 años la doparon con el esteroide anabolizante Oral-Turinabol, que le hizo cambiar de voz, masculinizó su aspecto, le hizo crecer el vello; le dio un cuerpo de hombre, por lo que intentó suicidarse. En 1977 le quitaron el útero, los ovarios, los senos y ya en 2000 se llamaba Andreas.

"El rey de la montaña", el escocés Robert Millar, ganador de la montaña en el Tour de Francia en 1984 y cuarto lugar en la genera, desapareció del panorama deportivo en 2003. En 2007 el Daily Mail lo encontró transformado en mujer, se llamaba Philippa York.

Ynovve Buschbaum, dejó la pértiga e inició un tratamiento hormonal. En 2007 anunció que se convertiría en transexual y que se llamaría Balian. Como deportista fue sexta en los Juegos Olímpicos de Sydney en 2000, séptima en los mundiales de 2001 y medalla de bronce en los Europeos de 1998 y 2002.