Daniel Green, el hombre condenado por el asesinato del padre de Michael Jordan, podría obtener una nueva oportunidad para demostrar su inocencia, casi 20 años después de que James Jordan perdiera la vida en su automóvil. 

Desde 1993, la historia del asesinato del papá del considerado mejor basquetbolista de todos los tiempos asegura que dos hombres le dispararon cuando regresaba de una boda. James Jordan se detuvo a un costado de la carretera de Carolina del Norte para descansar y tomar una siesta, sin saber lo que le esperaba.  Fue en ese momento cuando Green y otra persona lo ejecutaron.  

De acuerdo al coacusado Larry Demery, el plan solo era robar el Lexus de Jordan padre, pero Daniel Green no se contuvo y le disparó. Este testimonio fue clave para que Green fuera encerrado. 

Pero hay muchos huecos en la investigación. Los abogados de Green siempre han sostenido que su cliente no apretó el gatillo, además alegan que el testimonio de Jennifer Elwell, analista de laboratorio que trabajo en el caso, es falso. Ella tenía las pruebas de sangre y las declaró "inconclusas", cuando otros laboratorios las clasificaron como "negativas", aunque éstas nunca llegaron al juzgado. 

Por si fuera poco, la gente de Green ha solicitado un nuevo juicio, luego de que se produjera una llamada desde el auto de James Jordan, después de su muerte. La llamada fue al hijo del entonces Sheriff Hubert Stone, uno de los compañeros de trabajo de Demery.

"El descubrimiento de la llamada del teléfono de Jordan a un traficante de drogas socava la confianza del veredicto", aseguró la defensa de Green.