Su semblante al retornar a Guatemala no fue el mismo que en ocasiones anteriores, claro, se sintió feliz de volver y compartir con su familia, pero, sin duda y por sus propias palabras, la experiencia que vivió en Nepal marcó su vida.

Y es que la montañista Andrea Cardona soñaba con cumplir uno de sus mayores retos: ya en la cima del monte Éverest, descenderlo y escalar el Lhotse, todo en 24 horas; sin embargo, el 25 de abril el terremoto más devastador en la historia de Nepal se lo impidió.

El movimiento telúrico no solo truncó el sueño de Andrea de escalar por segunda ocasión el monte, que ya conquistó en 2010, sino que la llenó de tristeza al ver tanta desolación, muerte y destrucción.

El terremoto en Nepal se ha cobrado la vida de más de ocho mil personas, entre los que se han contado 58 extranjeros y 112 más están desaparecidos, por lo que Andrea dice que contar su historia es una bendición.

¿Cómo fue tu experiencia en Nepal?

Muy traumática y con resultados inesperados. Vi muchos duelos y me siento muy triste por lo que viven las personas en Nepal.

¿Habías vivido algo parecido en tu carrera?

Nunca, y es algo que no olvidaré. La experiencia del año pasado con la avalancha en el Éverest fue muy distinta.

¿Qué fue lo más impactante que viste?

La destrucción completa de algunas casas, edificios y sobre todo ver en escombros algunos de los monumentos históricos más importantes en Katmandú.

¿Pudiste ayudar?

Sí, en uno de los pueblos de dos sherpas que trabajaron con nosotros. Incluso hemos habilitado una campaña para recaudar fondos para enviarlos a Nepal en este estado de emergencia en el cual todos pueden apoyar. Organizaré charlas y ascensos a volcanes en beneficio de Nepal.

¿Qué pasó en el campamento en el que estaba?

Me encontraba en camino al campo dos y hubo avalanchas alrededor nuestro al momento del terremoto, pero no llegaron hasta donde estábamos. Nuestro espacio en el campo base se destruyó completamente y se cobró la vida de la doctora de nuestra expedición.

¿Cuántas personas murieron allí?

Creo que el número asciende a 18 personas, solo en el campo base.

¿Qué pasó cuando volviste a la ciudad de Katmandú?

Me dolió ver tanta destrucción pero también me dio satisfacción ver tanta ayuda internacional. Creo que los pueblos rurales son los que tienen más necesidades.

¿Qué sentiste al ver en ruinas el lugar en donde habías estado días atrás?

Mucha tristeza y desconsuelo por la gente de Nepal. Al final pude salir y dejar esa realidad, pero ellos se quedan con todo un país para reconstruir, partiendo desde una situación de mucha pobreza. Es por eso que mi corazón está con Nepal y hago esfuerzos para regresar y llevar ayuda.

Respecto de tu expedición, ¿lo volverás a intentar?

Aún no he pensado si volveré a intentar lo mismo, ni cuándo. Ahora prefiero pensar en cómo puedo ayudar a mis amigos y a muchas personas que alguna vez me tendieron una mano a mí allá. Estoy agradecida por estar con vida.