No es ningún secreto que la deforestación y el cambio climático han incidido en la extinción de la flora a nivel mundial. Sin embargo, en Guatemala, desde el Jardín Botánico Cecon-USAC, pese a las limitaciones, se ha tratado de revertir el fenómeno a través de diferentes esfuerzos de conservación. 

Uno de ellos es el carreto. Un árbol “de una madera sumamente dura, antes la usaban para hacer las carretas. Se da en bosques altos, de entre 1500 y 2000 metros (sobre el nivel del mar), pero la deforestación en los bosques de su hábitat hizo que estuviera en amenaza, aparte que lo cortaban mucho para hacer las carretas”, refiere Ana María Ortiz, encargada del programa educativo del lugar

Hay otras plantas que aunque están bajo amenaza, no pueden ser reproducidas en el municipio de Guatemala, por lo que en coordinación con otros institutos del país se ha intentado mantener la especie. 

Uno de ellos es el pinabete. “Hay lugares donde se les puede dar un poco de instrucción para poder cultivarlo mejor. Pero no se da en Guatemala, es muy difícil. Algunos directores han tratado de tenerlo acá pero no ha funcionado”. 

Además de los aspectos climáticos, el bajo presupuesto con el que se cuenta, y el poco espacio disponible, limitan el alcance de estas iniciativas. El jardín botánico consta de un terreno de 1,7 hectáreas y actualmente solo pueden sembrarse hierbas y algunos arbustos, según indicó Ortiz. 

Complemento de la escuela
Esta institución tiene una variedad de más de 500 especies y se ha convertido en un punto de referencia  donde estudiantes desde preprimaria hasta universidad pueden conocer más sobre la flora guatemalteca. Cada año, se reciben entre 9 mil y 15 mil visitantes. 

“Varía por muchas cosas. Si hay problemas políticos ya no vienen los colegios, o si hay un desastre natural” , explica. 

Entre las especies que resultan más atractivas para los visitantes, son árboles madereros, como el nogal y ciprés, o la ceiba y el hormigón  - del que se saca la madera para la marimba – o el eucalipto. 

Otro que llama mucho la atención, cuenta Claudia Bermúdez, guía voluntaria del jardín botánico, es el amate. “Es un árbol muy místico, creador de historias y leyendas en Guatemala, por eso se llama Amatitlán”, agrega. 

Los horarios de atención al público en este recinto son de martes a viernes de 9 a 11 de la mañana y los sábados con previa cita. Los estudiantes y nacionales pagan 3 quetzales; y los extranjeros 10. La dirección es: Avenida Reforma, 0-63 zona 10.