Una de ellas es trabajar manufacturando dentro de la maquila del centro penitenciario. En este caso, su retribución no es económica sino que podría ser recompensada al cumplir con la mitad de su sentencia y demostrar ante un juez que es una ciudadana reformada y productiva para su comunidad.

En este centro hay mil 400 reas aunque solo 50 tienen el privilegio de ganarse su redención por su buen comportamiento, cosiendo algunas prendas. 

La asesora en el tema penal para Washington, Rosa Lara, visitó la prisión y conversó con algunas de las internas. Luego explicó que la infraestructura y los programas de reinserción son las prioridades que deben tener los centros carcelarios que albergan alrededor de 19 mil reos.