“Una gran parte de nuestros movimientos son inconscientes, es decir, no nos damos cuenta de que los hacemos. Sin embargo, cada uno de ellos tiene un significado “perceptual” para nuestros interlocutores”. 

Está mintiendo. Y si no está mintiendo, ¿por qué está tan nervioso? ¡Ni siquiera es capaz de mirarme a los ojos!, ¡está más enfocado en ver sus manos que en verme a mí! Estoy segura de que todo lo que dijo es mentira. No sé por qué, pero no le creo nada.
Una gran parte de nuestros movimientos son inconscientes, es decir, no nos damos cuenta de que los hacemos. Sin embargo, cada uno de ellos tiene un significado “perceptual” para nuestros interlocutores. El comportamiento kinésico, o lenguaje corporal, es el arte que estudia el significado de los movimientos que realizamos con nuestro cuerpo, puesto en un contexto comunicativo.

¿Cuándo comunicamos? Siempre ¿Qué comunica? Todo comunica. Incluso comunicamos sin necesidad de abrir la boca. Los silencios, sonidos, suspiros, miradas. Incluso no hacer, ni decir nada, también comunica. No me van a negar que para corroborar si una mujer está enojada, se vuelve innecesario preguntar “¿te pasa algo?”, su expresión facial es más que suficiente, la delata.

Los seres humanos nos vemos evidenciados por nuestras expresiones. Sin saber cómo o por qué, podemos interpretar las emociones de quienes nos rodean. Es percepción pura. Uno de los estudios más contundentes sobre lenguaje corporal, y específicamente sobre las microexpresiones, es el realizado por Paul Ekman, uno de los cien psicólogos más influyentes del siglo XX.

En el estudio realizado en 1968, Paul se inserta en una tribu de Papúa en Nueva Guinea con el objetivo de descubrir si nuestras expresiones eran universales.
El estudio demuestra que, a pesar de que la tribu no había tenido contacto con la civilización industrializada de la época, las expresiones faciales o microexpresiones de las emociones primarias eran exactamente las mismas. Es decir, todos los seres humanos expresamos: felicidad, tristeza, asco, sorpresa, rabia y miedo de la misma manera. En estas últimas semanas hemos estado analizando a los políticos que van por la Presidencia de Guatemala.

Evaluando los videos de entrevistas, mítines, foros y todo material donde el cuerpo hable por sí solo. Por esta razón quisiera que profundizáramos en el arte de la lectura del comportamiento kinésico. Cuando analizamos el lenguaje corporal de una persona, tenemos que ver el comportamiento de manera integral. Es decir, no solo me puedo basar en un gesto específico, sino por el conjunto de gestos que el emisor está expresando. Por ejemplo, cuando analizamos a una persona que habla en público, hay muchas actitudes que nos ayudan a definir que está nervioso. Decir muletillas como “eh”, jugar con el lapicero, arreglarse la ropa, dar pasos de atrás hacia delante, contonearse, evitar el contacto visual, sobarse las manos, etc.

Si yo me baso únicamente en uno de estos comportamientos, no podría asegurar que es nerviosismo; debo evaluar el comportamiento de manera integral. De lo contrario, caeré en el común error de asumir lo que mi interlocutor está queriendo decir.

Por ejemplo, el significado de cruzar los brazos puede tener diversas interpretaciones, tales como: no querer escuchar, estar cerrado, autocontrol, protección, etc. El significado real dependerá del contexto y las señales que envíe el resto del cuerpo. La próxima quincena veremos algunos ejemplos de movimientos inconscientes y su significado en el arte de la kinésica. ¡No te la pierdas! Continuará…