Cajas, peluches, ropa, comida, juguetes, electrodomésticos, toallas, accesorios, maquillaje, muebles, papeles, recuerdos, discos, teclados, piedritas, lámparas, cua- dros, archivos, cartas, fotos, etc. ¿Cuántas cosas guardas en tu casa que no utilizas?

¿Cuántos no hemos guardado una lámpara o un adorno roto, con la esperanza de algún día com- ponerlo? ¿Y saben qué es lo más triste? ¡Nunca lo hacemos!

Pasan los años y se nos olvida por completo que lo tenemos guardado. Es muy comprensible que a lo largo de la vida ate- soremos objetos o recuerdos que poseen un valor sentimental para nosotros. Sin embargo, el guardar todo “por si acaso” e ir acumulando cosas está más relacionado con nuestros miedos y la tendencia a aferrarnos de los recuerdos.

El acumular cosas viejas, es decir, que no utilizamos hace más de un año, significa que tenemos una fuerte tendencia a vivir en el pasado, a vivir de los recuerdos y de las emociones que algún día vivimos. ¿Quién no tiene algún pantalón en el clóset que ya no le cierra o que no tiene cierre? ¿Han sacado la cuenta de cuánto tiempo llevan ahí? A veces es necesario preguntarnos: “¿Real- mente lo necesito?” 

Ahora si, por el contrario, nuestra cos- tumbre es acumular cosas nuevas, signifi- ca que queremos realizar tantas cosas al mismo tiempo que al final no hacemos ninguna (el que mucho abarca, poco aprieta). Exceso de libros por leer, docu mentos por archivar, fotos por enmarcar y cajones por ordenar. Si este es tu caso, probablemente necesitas enfocarte en una cosa a la vez y definir su prioridad.

La mayoría tenemos un lugar predi- lecto para “guardar” nuestros tesoros. O el lugar donde lo ponemos para luego ordenarlos. Lo interesante es que existe un significado, a nivel personal, para cada área donde decidimos acumular. Veamos algunos ejemplos:

1. Sala: Temor a ser rechazado por la sociedad.

2. Debajo de muebles: Preocupación de qué dirán o necesidad de aparentar.

3. Clóset: Poca inteligencia emocional o escaso control de las emociones.

4. Detrás de la puerta: Creer ser vi- gilado y miedo a no ser aceptado por los demás.

5. Bodegas: Vivir en el pasado.

En teoría, el desorden y el acumu- lamiento reflejan nuestros conflictos internos, que en el momento en que decidimos ordenar y deshacernos de objetos innecesarios, logramos de una  manera simbólica sanar nuestros miedos y dejar atrás la necesidad de afe rrarnos a los recuerdos.

Créanme que también acostumbro hacerlo. Como buena actriz de teatro, ¡a todo le encuentro un uso! Solo cuando me cambiaba de casa me daba cuenta

de la cantidad de tonteras que guardaba. Hasta el día que leí esta frase de Louise Hay:

“Haga lugar para lo nuevo sí, haga lugar para lo nuevo. Vacíe el frigorífico, limpie los armarios, deshágase de todo lo que haya usado en los últi- mos seis meses. Y si hace un año que no lo usa, decididamente eso está de más en su casa, así que véndalo, cámbie- lo, regálelo o quémelo”.

Todos los fines de año haz una limpia y deja solo lo que realmente necesitas, solo lo que vas a utilizar y dona, regala o bota lo demás.

Recuerda que siempre habrá alguien que agradecerá tu generosidad, alguien que necesitaba ese par de zapatos que lle- vas más de un año sin usar.

“Si no dejas ir lo viejo y sin uso en tu vida, nunca dejarás entrar las cosas nue- vas que deseas vivir”. ¡Haz lugar para lo nuevo y espera este 2015 con mucho espacio para todas las bendiciones y éxi- tos que vendrán! ¡Les deseo de corazón una muy feliz Navidad y un próspero Año Nuevo 2015!