El domingo pasado fue el Día internacional de la mujer y muchos de nosotros lo celebramos en conmemoración de la lucha por los derechos y la igualdad de la mujer.

Profundizando un poco en este tema, descubrí que el origen de este día va más allá de una celebración. En 1911 mueren más de cien mujeres a causa de un incendio en una fábrica de Nueva York, lo cual provocó una serie de movilizaciones obreras en Estados Unidos en pos de los derechos de la mujer trabajadora. Finalmente en el año 1911 se celebra el primer Día internacional de la mujer con el objetivo que las mujeres tuviésemos derecho a trabajar, a ocupar cargos públicos, la formación profesional y a que no nos discriminaran en las empresas. En estos 104 años hemos recorrido un largo y arduo camino. Camino que nuestras antepasadas fueron abriendo para dejarnos una tierra más fértil. Tierra que nosotras estamos abonando para que nuestras hijas y las futuras generaciones sigan con este gran legado. El legado de luchar por lo que merecemos y lo que hemos ganado.

Esta lucha no ha terminado. Y ojo que no es una lucha contra los hombres ni contra la sociedad: es una lucha con nosotras y por nosotras.

¿Cuántas mujeres no viven en una situación de desigualdad? ¿Cuántas mujeres son agredidas física y psicológicamente por sus “parejas”? ¿Cuántas mujeres no pueden decidir dejar una relación nefasta porque no saben cómo ganarse la vida? ¿Cuántas mujeres deciden abortar o dar en adopción por no tener las herramientas que necesitan para optar a un trabajo digno y mantener a su bebé, sin importar que las hayan abandonado al saber que estaban embarazadas?

Hoy quiero alzar la voz y decir BASTA. Basta de tener que depender de alguien para poder subsistir. Basta de la violencia intrafamiliar. Basta de no creer en nuestras habilidades y privarnos de desarrollar nuestras capacidades. Basta de “tener que” ser ama de casa, no por decisión propia, sino porque “no tengo otra opción”. Según la UNESCO, en el mundo hay 781 millones de personas analfabetas en edad adulta, de los cuales el 64 por ciento son mujeres. Esta estadística nos dice que hay mucho por hacer. Hay muchas mujeres que necesitan nuestra ayuda y nuestro apoyo para atreverse a cambiar su vida.

Si queremos luchar por la igualdad, debemos tener herramientas y, en mi opinión, una de las más importantes es la educación. La educación no se limita a la universidad. Hay muchas formas de aprender y de desarrollar nuestras destrezas. Lo importante es descubrir cuál es nuestra vocación e ir tras ella. El lema de ONU mujeres para este año es “Empoderando a las Mujeres, Empoderando a la Humanidad: ¡Imagínalo!”, el cual me hizo pensar que debemos empoderarnos y empoderar a las mujeres que nos rodean. Si queremos luchar por la igualdad, debe ser una lucha justa, ganada por nuestras capacidades y no porque nos “tienen” que regalar un lugar en la sociedad. Las mujeres debemos desarrollar las capacidades que nos llevarán a sentirnos dueñas de nuestra vida, a sentirnos empoderadas de cada cosa que decimos y cada decisión que tomamos.

Tenemos toda la capacidad de ganarnos ese lugar. Vamos por una sociedad justa en la que tengamos las mismas oportunidades. Dependerá de cada una el camino que desee seguir y la vida que quiera vivir.

“Si instruimos a un niño, preparamos a un hombre. Si instruimos a una mujer, preparamos a toda la aldea”. – Proverbio africano