Primero que todo: ¡¡Feliz año!! Que 2015 esté lleno de éxitos, bendiciones y muchos cambios positivos en sus vidas.

¿Se han fijado que la mayoría piensa en los propósitos o en las metas que quiere lograr el siguiente año? Algunos lo escriben en una servilleta, otros en un archivo de Excel que van actualizando año con año y otros lo guardan en el disco duro de su memoria. Independientemente de cuál haya sido el caso, si analizamos nuestra lista de propósitos, probablemente el 50% de ella son cambios que debemos realizar con el objetivo de mejorar nuestra calidad de vida. Cambios que, si no los hacemos, tarde o temprano nos pasarán factura.

Hace un tiempo, sentada en contacto con la naturaleza, veía de lejos unos maravillosos rosales. De todos los colores crecían estas increíbles flores que abrían sus pétalos majestuosamente. Cuando me acerqué a admirarlos, vi en plena faena al artista responsable de esa belleza.

Me senté más cerca para ver qué era lo que hacía para hacer crecer unas rosas tan bellas, y pude notar la delicadeza y dedicación con la que realizaba su trabajo.
Había unas un tanto marchitas, y me acerqué a preguntarle qué hacía para que volvieran a crecer tan lindas y me dijo: -- Hay que podarlas. – ¿Las va a cortar? ¡No, pero si todavía están lindas! – Para que el rosal mantenga sus lindas flores, hay que cortar las que ya están malas. Hay que podarlas para que vuelvan a crecer.

“Hay que podarlas para que vuelvan a crecer”. Me quedé pensando en esa frase tanto, que hasta ahí llegó mi interrogatorio. Después de agradecerle, volví a la banca a contemplar cómo cortaba con una gran tijera cada una de las rosas que habían perdido su fulgor.

¿En qué se parecen nuestras vidas a la de un rosal? ¿Será que también nosotros debemos cortar algunos tallos para que vuelvan a crecer bien?

Todos tendemos a aferrarnos a lo que tenemos y a lo que vivimos a diario. Inevitablemente entra en nuestra zona de confort. Sin embargo, si realmente deseamos ese cambio, debemos dar vuelta la página y dejar atrás la forma en que solemos hacer las cosas. Decisión que no suele ser fácil.

Todos tenemos al menos un tallo que cortar, algo que mejorar, algo a que renunciar. Te exhorto a que durante estos 15 días, pienses en lo que quieres cambiar y dejar atrás. Hay varios ámbitos en los que puedes desear cambiar (laboral, personal, familiar, económico, profesional, espiritual, entre otros).

Anótalos en un papel, y el jueves 29 de enero nos vemos aquí, para crear una estrategia que te ayudará a podar las áreas marchitas de tu vida y que así vuelvan a crecer solo cosas maravillosas.

La decisión es única y exclusivamente tuya. Debes estar 100% convencido que lo necesitas, y ser tú el que tome la iniciativa.

Si quieres lo nuevo y bueno en tu vida, deberás cortar lo malo, y lo que te hace daño. Piénsalo, ¡te veo en 15! ;)