El inicio del ciclo escolar genera mucha alegría y entusiasmo en los niños y jóvenes. A veces hay sentimientos mixtos, pues algunos no quieren tener que hacer tareas de nuevo, pero la mayoría regresa a estudiar con deseos de aprender y con la expectativa de ver de nuevo a sus compañeros. Además de preparar y generar competencia, la socialización es una de las funciones que tienen los centros educativos.

Los padres de familia también se sienten contentos de que regresen a los estudios, ya que, por un lado desean que se sigan formando para la vida, pero, por otro, también consideran que es una manera de que estén sanamente ocupados. El desafío principal de los centros educativos es lograr aprendizaje significativo y que los estudiantes alcancen las competencias esperadas para cada grado y nivel educativo. ¿Y eso cómo se logra? Necesitamos escuelas eficaces, bien organizadas, con materiales e insumos, con docentes preparados y comprometidos, que cumplan con un mínimo de 180 días cada año y que realizan actividades centradas en los alumnos.

La metodología de los centros educativos debe ser activa y facilitar el aprendizaje y debe estar centrada en el desarrollo integral de los estudiantes. Y, más que activa, debe ser interactiva, donde los alumnos interactúan con sus compañeros del grado o de otros grados, con el maestro e incluso con los padres de familia, y todo en un ambiente de respeto mutuo, que pueda considerarse un clima adecuado para el aprendizaje. Los maestros también interactúan con la comunidad educativa, por lo que se trabaja en un ambiente de colaboración muy enriquecedor.

Para tener una buena escuela se necesita un compromiso fuerte del director, los docentes, padres de familia, las autoridades educativas nacionales y locales, y alumnos, para realizar cada uno su tarea con responsabilidad y entrega. El director debe ejercer liderazgo para que el equipo de maestros realice su trabajo en forma colaborativa; es decir, que los docentes trabajen la planificación del trabajo en conjunto. Además, si realiza un acompañamiento pedagógico a cada uno de los docentes de la escuela podrán lograr mejores resultados con los alumnos. Permitir las prácticas innovadoras es uno de los mayores desafíos.

Los padres de familia deben participar activamente en la educación de sus hijos. Lo establece la Constitución. Pero, más allá de eso, educar a los hijos es una responsabilidad moral. Es importante que mantengan un vínculo cercano con los maestros de sus vástagos, con el fin de apoyar temas académicos o de disciplina. Si se demuestra interés en los trabajos, en las investigaciones o en las lecturas que realizan los hijos se contribuye en el proceso de aprendizaje. También leer en familia es una actividad que contribuye a motivar la lectura y mejora la comprensión lectora.

Por otra parte, las municipalidades pueden convertirse en el elemento diferenciador de los centros educativos. Hay varios alcaldes comprometidos con elevar el nivel educativo de los habitantes de su municipio. La mayoría contribuye a mejorar la infraestructura escolar y llevan a cabo programas de remozamiento de las aulas. La introducción de computadoras y la disponibilidad de internet es otra área en la que pueden colaborar con el aprendizaje.