“Es un orgullo ver a empresas guatemaltecas operar una inmensa plantación produciendo y una planta agroindustrial de varios millones de dólares generando en Petén aceites de calidad mundial, y empleando
a más de mil trabajadores, que ganan un promedio de estipendio de 30% a 40% por encima del salario mínimo agrícola”.

Grepalma organizó una visita para periodistas al sur del Petén, en el municipio de Sayaxché. En dicha visita varios periodistas de distintos medios nacionales y departamentales, tuvimos la oportunidad de visitar una plantación y la planta industrial de extracción de aceite de palma africana de la empresa Naisa, en un proceso agroindustrial moderno eficiente y totalmente responsable con el medioambiente.

Las plantaciones de varias empresas en el área cubren varias miles de hectáreas de terrenos que la mayoría era potreros para ganadería o para siembras locales de granos básicos en un suelo muy pobre por las características de suelo calcáreo de bosque tropical, que fue reemplazado por corte y quema por las comunidades que se asentaron en sur del Petén hace muchas décadas. Los bosques de palma pueden producir, si son cultivados correctamente, por más de 25 años, por lo que las empresas escogieron el sur del Petén, no solo por la planicie, la cantidad de lluvia anual, que supera los mil 600 milímetros al año y por más de diez meses al año y el calor tropical óptimo para la palma. Con estas condiciones y las horas de intenso sol tropical al año, las condiciones climatológicas y ambientales son ideales para el cultivo de palma de aceite, tanto así que en las inmensas plantaciones, que se extienden por caballerías, se puede observar palmas salvajes anteriores a la plantación.

Las fincas cuentan también con reservas ecológicas privadas, que las propias compañías mantienen y donde se prohíbe la caza y en la orilla de las cuales pudimos escuchar colonias de monos aulladores y fuimos instruidos por el gerente ambiental de la plantación, como venados y otras especies de herbívoros utilizan el bosque de palma como corredor biológico para ir a otras reservas naturales.

El cultivo de la palma, precisamente para mejorar la producción y la productividad de las plantaciones, pues están sembradas en antiguos potreros ganaderos de suelos pobres o degradados por agricultura de subsistencia de corte y quema del bosque; hace un extensivo reciclaje de toda la materia orgánica que queda del proceso industrial de extracción del aceite, y lo reincorpora al suelo en toda la plantación sin arar o mecanizar el suelo, debido a la escasa capa vegetal de las tierras.

Además, se hace uso extensivo de siembra de leguminosas en todos los corredores para el mejoramiento del suelo y la reincorporación de nitrógeno al mismo, combinado con un manejo integral de plagas que utiliza no solo fertilizantes y agroquímicos amistosos con el medioambiente, sino también un control biológico de plagas, por ejemplo el cultivo y la aplicación de hongos específicos que combaten a una especie específica de escarabajo, que es vector de un nematodo que parasita la planta de palma y, si no se controla su multiplicación, puede hasta matar las plantaciones.  

Al aplicar un hongo y no insecticidas agroquímicos para combatir esta plaga conocida como “anillo rojo ”, se protege el medio ambiente y especialmente a los miles de insectos necesarios para la polinización y la producción del fruto de la palma africana de aceite, que es muy similar a los racimos de dátiles, cuyo fruto son los racimos de fruta ya polinizada.

Con ello se demuestra la mentira difundida por alguna prensa irresponsable de que se había vertido al río La Pasión, toneles o una pipa de malatión, un insecticida que mataría los miles de insectos necesarios para fertilizar y polinizar la palma, con lo cual las plantaciones estarían impidiendo la producción de los mismos frutos que producen el aceite que es su razón de ser y su ganancia.

Es un orgullo ver a empresas guatemaltecas operar una inmensa plantación produciendo y una planta agroindustrial de varios millones de dólares generando en Petén aceites de calidad mundial, y empleando a más de mil trabajadores, que ganan un promedio de estipendio de 30% a 40% por encima del salario mínimo agrícola, con todas las prestaciones de ley (de Q4 mil a Q5 mil al mes), y que están capacitados con clínicas y médicos a su disposición para los trabajadores y sus familias, con entrenamiento en seguridad industrial y en seguridad ocupacional, es impresionante y augura un futuro provechoso y prosperidad para las familias de los trabajadores y las comunidades del sur de Petén.