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Usted se ha preguntado porque es importante reformar la Constitución Política de la República. Y que aspectos deben reformarse y en qué sentido. Desde los Acuerdos de Paz en 1996 se identificaron las debilidades estructurales del sistema de justicia, y en consecuencia, se determinó la necesidad de promover reformas y modernizar este sistema, con el objetivo de eliminar la ineficacia, erradicar la corrupción, garantizar el libre acceso a la justicia, la imparcialidad en su aplicación y promover la independencia judicial. 

La Constitución únicamente ha sido reformada en una ocasión. Fue una salida política y democrática a la crisis política que se produjo por el rompimiento constitucional, ocasionado por el Presidente Jorge Serrano Elías, que pretendió disolver el Congreso de la República y la Corte Suprema de Justicia.

Luego de esta reforma, se han desarrollado varios esfuerzos que no se han concretado. La victoria del “no” en la consulta popular de 1999 fue el primer fracaso para reformar nuevamente el texto constitucional. Por otro lado, han existido esfuerzos promovidos por el Ejecutivo, universidades y centros de investigación. La propuesta de reforma que más ha logrado avanzar en el proceso legislativo fue la que presentó el Consorcio conformado por la Universidad de San Carlos de Guatemala (USAC), Universidad Rafael Landívar (URL) y la Asociación de Investigación y Estudios Sociales (ASIES), que fue apropiada por diez diputados en 2011, y que buscaba reformar aspectos relacionados con la seguridad y justicia. 

La propuesta del Consorcio logró obtener opinión favorable de la Comisión de Legislación y Puntos Constitucionales, a través de un proceso amplio y participativo de audiencias públicas, en las que organizaciones y personas opinaron sobre la propuesta. Luego de las audiencias públicas el interés de actores políticos fue mermando, y las condiciones para la aprobación en el pleno se desvanecieron. Y nuevamente dejamos escapar otra oportunidad para reformar el texto constitucional.
Este año un nuevo proceso de reforma constitucional se inició. En esta oportunidad los tres organismos del Estado (Ejecutivo, Legislativo y Judicial) apoyados por el Ministerio Público –MP–, El Procurador de los Derechos Humanos –PDH–, la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala –CICIG– y la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos –OACNUDH– colocaron sobre la mesa una propuesta de reforma constitucional en materia de justica. El proceso contempló un diálogo en foros regionales y sesiones de discusión en la ciudad capital. Muchas organizaciones participaron en estos espacios y expresaron su opinión sobre el texto que se puso a consideración. Ahora la secretaría técnica que impulsó estos espacios de diálogo está elaborando la propuesta que se presentará al Congreso de la República. 

Las conclusiones generales surgidas durante el proceso de diálogo son contundentes. En ellas se resalta que necesitamos reformar el sistema de justicia para dotarlo de mayor independencia, transparencia y garantizar un mejor acceso a la justicia; también debemos garantizar la idoneidad, capacidad y honradez de los funcionarios del sistema judicial; por otro lado, hay que despolitizar la justicia, especialmente en los procesos de nominación de funcionarios; y por último, se destaca la importancia de contar con mecanismo adecuados para enfrentar la impunidad y la corrupción.
Aunque es incierto predecir el rumbo de la propuesta en este momento. Espero que el proceso legislativo permita profundizar la discusión y alcanzar los acuerdos para lograr la aprobación de la reforma. Y luego convocar a consulta popular. En esta última fase se necesita un amplio proceso de difusión, concientización y apropiación de la población. 

No podemos como sociedad desaprovechar esta oportunidad para impulsar reformas al texto constitucional. Ya hemos perdido 20 años desde la firma de los Acuerdos de Paz. La justicia no puede esperar más. ¿Qué opina usted? ¿Necesitamos reforma constitucional?