“Luego de muchas decepciones, dolor y vergüenza, lo mejor fue darnos cuenta de que quejarse, señalar y protestar no era suficiente, por lo que se continuó con acciones puntuales de tipo político y social. Después de que la vicepresidenta renunció, jamás imaginamos que se lograría un cambio tan grande”.

Ya casi son las 3 de la tarde y la Plaza Central está repleta de gente. Nos hemos dado cita   los guatemaltecos para manifestarnos en contra del gobierno y de muchos políticos que han abusado de su poder. No sabemos qué viene, pero estamos claros sobre   lo que ya no queremos. Con vuvuzelas, pitos y cartelones nos hacemos presentes en espera de la hora en que juntos cantemos nuestro hermoso himno nacional para decirles a los políticos y al mundo entero que estamos hartos de la corrupción y que un mejor país es posible. –junio 2015

Ha sido un año complejo, pero interesante. A pesar de tantos intentos por mejorar la situación, el parteaguas se dio hasta que un buen comisionado de la CICIG empató con una fiscal valiente e iniciaron a destapar la hoya de grillos. “Estábamos como zombis” decía recientemente un artista en la radio, ¡a partir de abril despertamos! Definitivamente el #CasoLaLínea nos marcó.

Luego de muchas decepciones, dolor y vergüenza, lo mejor fue darnos cuenta que quejarse, señalar y protestar no era suficiente, por lo que se continuó con acciones puntuales de tipo político y social. Después de que la vicepresidenta renunció, jamás imaginamos que se lograría un cambio tan grande. Tenemos muchos funcionarios ligados a proceso, que eran prácticamente intocables. Celebramos unas elecciones serenas con mucha participación y renovamos parte de nuestros gobernantes. Creíamos   por momentos que no teníamos salida. Pero con sabiduría, coherencia, apegados a la Constitución y pacíficamente salimos adelante.

La irritación permitió el nacimiento de muchos movimientos de jóvenes que han sabido en forma democrática y madura organizarse y presionar para exigir mejoras sustantivas para la transformación. Las redes sociales han sido clave para el   avance. #RenunciaYa, #JusticiaYa y #NoTeToca fueron mensajes creativos que aportaron a nuestra evolución.

Hemos aprendido muchísimo. Ahora se comprenden mejor las leyes, los procesos y los eventos públicos. Varios de los medios de comunicación están innovando su discusión y análisis, y apoyan para que estemos al día en todo lo que sucede. Nos hemos convertido en ciudadanos y estamos pendientes de la función pública. Horrendo conocer los negocios y componendas que muchos tienen e incomoda mucho que estén involucrados funcionarios de alto nivel como   diputados, jueces, alcaldes y sindicalistas. Es increíble como las malas piezas han ido cayendo.  

Seguirán pasando cosas y destapando casos. Está complicado enderezar este barco, pero estamos mejor que hace un año. El Congreso debe renovar su conducta y varios de sus miembros deberán de abandonar este organismo. Los proyectos de ley para el cambio deben ser discutidos seriamente y aprobados de forma ejemplar.

La depuración y reforma de la Corte Suprema de Justicia serán tensas pero clave para el avance del sistema de justicia. Reducir el número de Ministerios y Secretarías, lograr la meritocracia, transparentar procesos   y contar con un plan de gobierno debieran ser los siguientes pasos.  

Necesitamos reducir los índices de violencia, aumentar la inversión, lograr salud para todos, tener educación de calidad e infraestructura moderna. Nos falta mucho por recorrer, pero vamos por buen camino. Soñamos e imaginamos una Guate distinta: una nación multicultural llena de oportunidades, donde se cuida la naturaleza y es libre de corrupción, analfabetismo y pobreza extrema. Un lugar hermoso para vivir y prosperar. Hoy tenemos fe en nuestro país y lo estamos ordenando. Estamos orgullosos de ser guatemaltecos y ahora más que nunca debemos seguir vigilantes y participar para que nuestro futuro cambie.

¿Qué opina de los acontecimientos del último año? ¿Ha cambiado su forma de pensar y participar? ¿Cuál es su sueño para Guatemala?