“Sin embargo, las revelaciones de Wikileaks y la reapertura de la investigación criminal del FBI contra la candidata Hillary Clinton y las investigaciones abiertas igualmente por el FBI contra la fundación Clinton son, por lo menos, muy preocupantes”.

Hemos asistido a la que quizá es la campaña presidencial más desastrosa de los últimos 20 o 30 años en los Estados Unidos de América. Los comentarios vulgares y totalmente inapropiados de Trump, sus insultos a mujeres y a migrantes mexicanos son verdaderamente ofensivos para miles y miles de votantes.

Además, su proteccionismo comercial puede ser un grave impedimento para el libre comercio mundial.

Sin embargo, las revelaciones de Wikileaks y la reapertura de la investigación criminal del FBI contra la candidata Hillary Clinton y las investigaciones abiertas igualmente por el FBI contra la fundación Clinton son, por lo menos, muy preocupantes y además una terrible violación a la seguridad nacional de Estados Unidos y posiblemente incluye actos de corrupción o de tráfico de influencias con millones de dólares de por medio para tener acceso a la Secretaría de Estado de Estados Unidos.  

Otra revelación increíble es que la campaña presidencial de Hillary Clinton haya pagado a agitadores violentos para golpear y provocar a votantes republicanos en un rally de Trump en Chicago es una vergüenza nacional.  

Esto, por supuesto, afecta nuestra política interna que también se encuentra en una nueva tormenta de escándalos de corrupción aún menores, pero escándalos al fin del presidente y vicepresidente y sus parientes más cercanos, a lo cual se suma el desastre de operación de captura y cateo de presuntos delincuentes en el caso de Bantrab y el posterior suicidio o muerte del exministro Centeno.

Las acusaciones de brutalidad policiaca que la señora ahora viuda de Centeno ha hecho en el sepelio y que ha relatado públicamente hace ver que fue detenida en su propia casa de habitación con sus hijos menores de edad intimidados por armas de grueso calibre de la Policía, para luego toda esa familia tener que asistir a la tragedia del suicidio o la muerte violenta del padre, lo cual es una vergüenza para las autoridades y la CICIG.

La ciudadanía necesita inmediatamente que se nombre un fiscal especial de fuera del MP y que se investigue el caso y especialmente que se determine si Centeno disparó su arma y por qué lo hizo. Los detalles del operativo fracasado son aún confusos y la población tiene todo el derecho de conocer la verdad en forma exacta y que se explique que paso por paso esa trágica mañana.  

Igualmente, un policía y un fiscal del MP, especialmente el fiscal, se debaten entre la vida y la muerte con una herida en el tórax y un pulmón perforado por un arma de fuego.  

Ojalá la fiscal tenga en buen juicio acelerar ese procesamiento de la evidencia de la escena y ofrecer detalles pormenorizados a la población. Estoy seguro de que todos los guatemaltecos queremos que el MP continúe la lucha contra la corrupción, ¡pero no con catástrofes como la de ese operativo! ¡Debemos tener información pública oficial clara de qué fue exactamente lo que pasó!