“Si estás de acuerdo con la igualdad de género, respetas a la mujer que te trajo al mundo y quieres que tus hijas crezcan en un ambiente justo y equitativo, entonces: también eres feminista. No importa si eres hombre o mujer”.

Me declaro feminista. No porque odie a los hombres, ni porque crea que las mujeres somos mejores. Sino porque creo que, a pesar de nuestras diferencias, somos iguales y tenemos los mismos derechos.

Para muchos, la palabra feminista es casi una “mala palabra”, seguro porque creen que es sinónimo de “machismo” o “hembrismo”. Sin embargo, no podría estar más lejos de la realidad. Machismo: Actitud de prepotencia de los varones respecto de las mujeres. Feminismo: Ideología que defiende que las mujeres deben tener los mismos derechos que los hombres (RAE). El feminismo no es un movimiento de mujeres resentidas, amargadas y solteronas, como muchos creen. El feminismo es tener la convicción, que tanto hombres como mujeres se merecen las mismas oportunidades de trabajo, los mismos sueldos y la misma división de responsabilidades del hogar.

Es la ideología que lucha por que algún día queden atrás las sociedades patriarcales y que se rompan los paradigmas que llevaron a la mujer a vivir bajo el yugo de la opresión, la explotación y la desigualdad de derechos.

La razón por la que se celebra el día internacional de la mujer no es porque ganamos la batalla. El 8 de marzo no es más que un recordatorio, de que a pesar que hemos logrado mucho, aún hay mucho por hacer. Al ver la cantidad de felicitaciones que se publicaban por el día de la mujer, me preguntaba: ¿Cómo podemos celebrar un día internacional de la mujer cuando, cada año, más de 60 mil mujeres son asesinadas en el mundo.

Mientras más investigaba sobre estadísticas de femicidios, y violaciones a niñas y mujeres en el mundo, más me afligía pensando que esta lucha nunca iba a acabar.

¡Qué triste tener que heredarles a mis hijas el miedo a ser violadas, a ser vistas como un objeto sexual, a ser cosificadas o golpeadas por su pareja! Qué irónico es, tanta tecnología y avances ¿para qué? Si en pleno siglo XXI matan a dos jóvenes turistas, y más encima, la misma sociedad las culpa por exponerse. ¿Exponerse a qué? ¿A ser libres? ¿A vivir su juventud como les plazca?

Pensaba en cómo pedirle al mundo que dejen de reducirnos a cifras y estadísticas. Decirle que es momento de abrir los ojos, de dejar de ver cifras y de ver vidas. Ver en esas mujeres a madres, hijas, esposas, amigas, nietas, hermanas.

MenEngage: Es una alianza creada entre 700 asociaciones implicadas en la defensa de la igualdad de género en todo el mundo: www.menengage.org

Uno de sus lemas es: “Apoyamos plenamente la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres. Creemos que un mundo más equitativo beneficia a los hombres, mujeres, niños y niñas”. Esta lucha no es solo de las mujeres. Esta lucha es de cualquier ser humano que crea que a pesar de ser distintos tenemos los mismos derechos.

Si estás de acuerdo con la igualdad de género, respetas a la mujer que te trajo al mundo y quieres que tus hijas crezcan en un ambiente justo y equitativo, entonces: también eres feminista. No importa si eres hombre o mujer.