“Morales inicia su gestión con una importante legitimidad, aceptación y confianza de la población. Esto sin duda será un recurso político que puede utilizar para respaldar sus primeras acciones. Sin embargo, si este recurso no lo utiliza bien, lo puede perder paulatinamente con desaciertos y malas decisiones. La luna de miel será de pocos días, porque la paciencia de la ciudadanía es corta, las demandas y expectativas, altas”. 

Ayer inició un nuevo ciclo en la vida política del país. Jimmy Morales asumió como el décimo presidente de la era democrática. Morales llega en un contexto bastante complejo. No solo por la crisis política, sino también por la débil situación financiera del Estado, y las altas expectativas que la población tiene depositadas en el próximo gobierno. En el ambiente se demandan y esperan cambios profundos.

En esta oportunidad quiero hacer referencia a dos retos políticos que enfrentará el próximo gobierno. El primero es recuperar la confianza de la ciudadanía en las instituciones públicas y promover una gestión trasparente y fiscalizable.

La corrupción es un cáncer en la administración pública, que carcome y debilita a las instituciones y erosiona la confianza que tiene la ciudadanía en los representantes y en las instituciones públicas. Erradicar la corrupción no es una tarea fácil. No depende solo de la voluntad del Presidente y sus ministros, es un buen comienzo, pero no es suficiente. Recordemos que las estructuras de corrupción, integradas por mandos bajos y medios, están incrustadas en las instituciones y se adaptan a los cambios de gobierno.

La gestión de este gobierno será fiscalizada y auditada por una ciudadanía interesada en la dinámica política. Ahí estarán las organizaciones universitarias, los grupos de jóvenes y otras organizaciones que se conformaron en las jornadas de manifestaciones el año pasado. Los esfuerzos de fiscalización no solo estarán pendientes de las acciones del Ejecutivo, sino también del Congreso y los alcaldes.

Morales inicia su gestión con una importante legitimidad, aceptación y confianza de la población. Esto sin duda será un recurso político que puede utilizar para respaldar sus primeras acciones. Sin embargo, si este recurso no lo utiliza bien, lo puede perder paulatinamente con desaciertos y malas decisiones. La luna de miel será de pocos días, porque la paciencia de la ciudadanía es corta, las demandas y expectativas, altas.

El otro desafío es tener una relación armónica con el Congreso de la República para establecer una agenda legislativa común. Esta relación se vislumbra complicada. El partido de gobierno tiene una bancada minoritaria y ninguno de sus diputados está en la Junta Directiva del Congreso. Estas circunstancias obligan al Presidente a delinear una estrategia política para construir puentes y canales de comunicación permanentes, con operadores políticos que puedan tejer acuerdos entre la oposición y el oficialismo.

El manejo de estos dos desafíos impactará significativamente en la evaluación de su gestión. La ciudadanía está esperando un gobierno diferente, acciones contundentes y decisiones inmediatas, especialmente para atender crisis como la que en este momento tiene el sistema de salud.

Guatemala está clamando por una administración transparente, que escuche las necesidades más sentidas y articule esfuerzos para construir las soluciones a los problemas del país. ¿Qué opina usted?