Un estudio realizado por el CIEN el año pasado respecto del Organismo Legislativo mostraba que era una institución con muy poca credibilidad en la población, era el quinto Congreso más caro de Latinoamérica y que su rendimiento había decaído debido a no disponer de una buena dirección, no tener un sistema profesional de reclutamiento de personal, contar con un exceso de comisiones, abusar de las interpelaciones y no actuar transparentemente.

Por fin estamos viendo el inicio de un destape de las arbitrariedades que se estaban dando en el Congreso. Por un lado, el presidente ha publicado la información completa de los trabajadores, tanto los permanentes (renglón 011) como los por contrato (022 y 029), información que era imposible de adquirirla. Definitivamente muchos quedaron escandalizados de los salarios, así como de la cantidad y calidad de los burócratas.

Preocupante descubrir que varios de los empleados del Congreso participaron en la contienda política y no tenían relación con esta institución. Vergüenza da la nota que envió la presidencia del Legislativo a los diputados al sugerir no contratar a parientes al salir a luz casos de parentesco. También se rescindieron más de 50 contratos autorizados por el anterior presidente, hasta una persona obtuvo plaza por ser un damnificado de El Cambray. Además la fiscal general informó que se está llevando a cabo una investigación a varios diputados por existir posibles plazas fantasmas, lo que ha hecho temblar a muchos al ser una práctica común.

Luego el Congreso inició una serie de acciones como la discusión de un cambio en su ley interna. Lamentablemente se trata de hacerlo “express”, sin profundidad, no tomando en cuenta la Constitución, ni elementos claves de transformación y con poca visión integral. Adicionalmente desean acelerar el paso de la reforma de la Ley Electoral y de Partidos Políticos, razón por la cual se solicitó a la Corte de Constitucionalidad que opinen respecto de la iniciativa de ley enviada el año pasado. Aparentemente se hará antes del 14 de febrero.

Fue alarmante el pronunciamiento de exdiputados del Líder agrupados ahora en una nueva organización “Movimiento Progresista” solicitando una iniciativa de convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente, como respuesta ante la situación del país, como que fuera cuestión de cambios de la Constitución lo que va a cambiar las prácticas deshonestas y de desobediencia a la ley. el comportamiento de la mayoría de miembros del Legislativo.

Hasta la Conferencia Episcopal se manifestó respecto del Congreso de la República señalando que es el órgano más ineficiente e inmoral del país. ¿Habrá que refundarlo? ¿Se requiere una depuración como hace unas décadas? Siendo el ente legislador y fiscalizador de la República no podemos seguir tolerando que sea una institución ineficaz y corrupta.

Se requieren cambios de normas y reglamentos, como separar a la Junta Directiva de la administración, apegarse a la Ley de Servicio Civil, corregir el transfuguismo, moderar las interpelaciones y cambiar cantidad y calidad de las comisiones. Sin embargo, también se necesita la transformación de cultura como contar con asistencia mínima a las sesiones, leyes con sustento –analizadas y evaluadas–, transparentar procesos y todas las contrataciones (personal, alquileres, equipo y comida) y tener una agenda.

Los ciudadanos debemos evaluar tanto el desempeño del Congreso como el de cada uno de los diputados, exigir resultados y crear un Código de Ética Legislativo. ¿Qué sanciones debiera haber para un diputado que no cumple la ley? ¿Qué opina que los legisladores contraten a sus parientes? ¿Qué reformas haría para que el Congreso funcione?