“Los actores políticos deberán construir acuerdos para aprobarla en un contexto en donde la correlación de fuerzas entre los bloques legislativos está cambiando día a día, gracias al oportunista e intenso transfuguismo”.

Esta semana se reinició el debate sobre las reformas a la Ley Electoral y de Partidos Políticos –LEPP–. Esto sucedió luego de que la Corte de Constitucionalidad –CC– envió su opinión sobre el proyecto que fue aprobado en segunda lectura en el Congreso el año pasado. Ahora que está en las manos de los diputados, hace falta que termine el proceso legislativo. Que se conozca y apruebe en tercera lectura y aprobación final.

La LEPP es una ley de rango constitucional y necesita para ser reformada que la CC emita una opinión sobre si las reformas promovidas contravienen el texto constitucional. En este caso, el proyecto de ley casi en su totalidad obtuvo una opinión positiva de parte del órgano constitucional. Abriendo la posibilidad para que la tan esperada reforma se apruebe en el Congreso.

La discusión en el Legislativo no será fácil. Los actores políticos deberán construir acuerdos para aprobarla en un contexto en donde la correlación de fuerzas entre los bloques legislativos está cambiando día a día, gracias al oportunista e intenso transfuguismo. Sin embargo, muchos diputados y bloques han manifestado el interés en aprobar lo más pronto posible esta reforma.

Las cartas están sobre la mesa. La propuesta contiene aspectos importantes. No es la reforma perfecta pero sí es la posible, que avanza en la dirección de construir un sistema más institucionalizado. Por ello, es necesario promover el debate y la discusión para identificar qué aspectos se están reformando y en qué línea, así como los objetivos y resultados que se esperan de la reforma.

Dedicaré varias columnas para abordar los diferentes elementos de la reforma. En esta oportunidad quiero destacar dos que desde mi perspectiva son positivos.

En materia de control y fiscalización del financiamiento partidario es una reforma que busca transparentar el financiamiento partidario y fortalece las capacidades del TSE con herramientas para fiscalizar y sancionar a los partidos que incumplan con la normativa electoral.

Por otro lado, la reforma establece la comisión de actualización y modernización electoral que se instalará luego de cada proceso electoral para estudiar y elaborar propuestas de reforma al sistema político electoral. Esta comisión permitirá perfeccionar continuamente nuestro sistema.

El proyecto de reforma retoma propuestas presentadas por el Tribunal Supremo Electoral –TSE–, tanques de pensamiento y diversos sectores organizados de la sociedad civil, también acuerdos alcanzados en las mesas de trabajo instaladas por el Congreso el año pasado y de otros espacios colectivos.

Por ello, es necesario insistir en que los actores políticos alcancen los acuerdos para aprovechar el momento político y aprueben las reformas a la LEPP, que permitan continuar en la agenda de reformas institucionales que necesita el país para consolidar democráticamente sus instituciones. ¿Qué opina usted?