“Es muy esperanzador que exista una coordinación interinstitucional, pues eso es precisamente el sistema de justicia: un mecanismo complejo que incluye a las fuerzas de seguridad del Estado y a varios organismos del Estado”.

En días recientes fue titular en todos los diarios de mayor circulación un operativo conjunto de las fuerzas de seguridad del Estado durante el cual se capturó a mas de 72 sospechosos de una clica de la mara 18, en un operativo en varios departamentos, en forma coordinada, entre el OJ, la policía nacional civil, el ejército, el MP y otras entidades del Estado.

Operativos como este dan mucha confianza a la población, pues el delito de extorsión, que cometen las maras en todo el país, es el que más lastima a la población en general e inclusive ahora también a la población de escasos recursos.

Recuerdo que en las declaraciones de las autoridades se comentó que incluso a señoras que tenían un pequeño negocio de venta de tortillas las extorsionaba esta mara ¡con Q150 a la semana!

Es muy esperanzador que exista una coordinación interinstitucional, pues eso es precisamente el sistema de justicia: un mecanismo complejo que incluye a las fuerzas de seguridad del Estado y a varios organismos del Estado, que van desde el MP hasta la Dirección General de Presidios, pasando por tribunales, investigadores, entidades auxiliares de justicia, como la Defensa Pública Penal y, en estos operativos que comprenden alto riesgo para los operadores de justicia, hasta el Ejercito, en una labor de seguridad perimetral a los operadores de justicia en el desarrollo de las capturas en prevención de ataques o contra ataques contra el personal civil del Estado que efectuó las capturas.

Da esperanza, pues una investigación que incluía a más de un centenar de sospechosos y más de 72 capturas efectivas es sin duda alguna uno de los hitos en la política antimaras del Estado.

Este delito es verdaderamente uno de los azotes más terribles para toda la sociedad.

Se debe además reconocer públicamente el apoyo que ha dado durante años, incluso más de una década, la Embajada de los Estados Unidos de América en proyectos como el grupo PANDA, de la PNC, y el programa “Cuénteselo a Waldemar” de denuncias y entrenamiento de personal contra las maras, desde entregas controladas hasta seguimientos de denuncias ciudadanas, todos especializados en elaborar inteligencia e investigaciones criminales contra estas pandillas o maras.

Ojalá este logro tan merecido del Estado les permita orientar el presupuesto de la Nación a los operadores de justicia y sus necesidades. Hay mucha necesidad de brindarles seguridad a los investigadores del MP y la PNC y a sus familias para que el crimen organizado y las maras no puedan tomar represalias contra estos operadores.   Igualmente se debe invertir en el sistema de prisiones, para generar desde adentro de las cárceles inteligencia criminal para atacar a estas bandas de extorsionistas, pero principalmente impedir que sigan extorsionando desde adentro de las cárceles.

En este sentido, es muy alentador también que la agencia de cooperación estadounidense USAID ha anunciado, en colaboración con el Ministerio de Gobernación y Presidios, la construcción de dos cárceles de máxima seguridad para precisamente aislar a estas maras y a sus lideres, y bloquear efectivamente sus comunicaciones al exterior y con ello derrotar en forma completa el extendido delito de extorsión.