El tráfico en Guatemala se ha vuelto un desafío, parte por la cantidad de carros que circulan, poco transporte público y calles y carreteras insuficientes o mal diseñadas. Adicionalmente se ha convertido una práctica que grupos, para solicitar recursos y hacerse notar, se organizan para bloquear las vías de acceso.  Le llaman “manifestaciones” lo cual no existe duda de que cualquier guatemalteco lo pueda hacer, siempre y cuando no condicione o coarte la libertad de otros.

Ya conocemos la forma de cómo operan algunos grupos determinados para conseguir rentas del Gobierno. Primero amenazan, hacen conferencias de prensa, anuncian su bloqueo –manifestación–, presentan un pliego irreal de peticiones y retan a los grupos empresariales para que interpongan amparos para generar choque y mucha notoriedad. Luego el día del evento, bloquean las carreteras, intimidan y enojan a la gente, se hacen largas colas, se pierden recursos económicos y distraen a la PNC y la PDH, instituciones atentas a que en los puntos de los bloqueos se conserve el orden y no haya violencia. Se ha dado que están armados con machetes, piedras y armas de fuego, utilizan niños –como escudos humanos y cobardía–. Los medios de comunicación están pendientes e informando y los ciudadanos cambiando planes para sufrir menos daño.

Lo nefasto es que siempre los reciben los distintos organismos del Estado, se les atiende con prioridad y se les prometen cosas.  Primero se dirigen al Congreso donde está el dinero y luego con el Presidente a quien le reclaman siempre de no tomarlos en cuenta. Al final del día se informa las pérdidas millonarias, todos hacemos catarsis, pero no hay sanciones a los bloqueos. Todo lo contrario se victimizan diciendo que son libres de participar y manifestar.

Adicionalmente hacen peticiones fuera de contexto. El miércoles pasado las organizaciones que promovieron los bloqueos en más de 20 lugares del país fueron principalmente la Coordinadora Nacional de Organizaciones Campesinas (CNOC) y el Comité de Desarrollo Campesino de Occidente (CODECA). En sus solicitudes persiguen la derogación de leyes relacionadas con sectores de vestuario y textiles, así como la aprobación de la ley de Desarrollo Rural y la ley de las Radios Comunitarias.   Consistentemente exigen la nacionalización de la energía eléctrica y ahora se ha sumado la penalización de la contaminación y desvío de ríos. Solicitan que 15% de las tierras cultivables del país sean destinadas para el cultivo de granos básicos y alimentación, y sobre todo, recursos. También demandaron realizar una Asamblea Constituyente en donde se tomen en cuenta las opiniones de la población y pidieron la renuncia de los diputados corruptos.

Lo que se puede leer entre líneas es que en general plantean un modelo económico distinto de país al ofrecido por el presidente Jimmy Morales, quien obtuvo más del 70% de los votos en las elecciones. De hecho la mayoría de las propuestas políticas que hay en el país discrepan con casi todas sus peticiones. Uno que otro partido ha ofrecido este tipo de medidas y han recibido o ninguna o muy poca empatía de parte de los votantes guatemaltecos. Lo mejor sería que estas instituciones se conviertan en un partido político y compitieran con sus ideas y propuestas, pero no traten de imponer su agenda con bloqueos, paros y amenazas, y mucho menos disponer de recursos del Estado por medio de favores en el Congreso de la República.

Si desean manifestar, están en su derecho, pero sin restringir los derechos de los demás. El vedar por la vía de la fuerza el paso a las personas y obligar a que un país se pare con medidas de hecho, es inconstitucional y delictivo. ¿Qué opina de los bloqueos? ¿Debieran finalmente ser sancionados penalmente? ¿Nota usted la diferencia entre estas actividades y las manifestaciones de los sábados?