“Tal vez lo que más hemos notado es un sistema logístico de abastecimiento de medicamentos y suministros totalmente deficiente, por lo cual la población no tiene acceso a medicinas cuando las necesitan. De hecho, según la OPS la mayoría de los guatemaltecos financia de forma privada su salud ”

Entre el torbellino de la semana pasada, posiblemente una de las decisiones más importantes del presidente Jimmy Morales fue la elección  y juramentación de la doctora Lucrecia Hernández Mack como ministra de Salud.  Ella llega a dirigir una institución en total crisis de gestión, sin abastecimiento y llena de conflictos. Una profesional joven cuyas declaraciones presentan un compromiso con la salud de la población, el deseo de poner orden y acabar con la corrupción.

La salud es más que ausencia de enfermedad, es bienestar. Se ha mejorado, pero poco. Debido a los cambios ocurridos en la alimentación, así como la poca actividad física, se tiene un incremento de sobrepeso y obesidad, y además seguimos contando con elevadas tasas de desnutrición infantil, en especial la crónica. La peor historia –madres con sobrepeso y niños desnutridos.

Expertos señalan que el sistema de salud debiera estar orientado a resultados y metas. La provisión de servicios y la organización son el núcleo del eje central, que incluye el liderazgo y la gobernanza. Esto aunado a la interacción con la población, la gestión de recursos humanos, físicos y financieros y a la presentación de los servicios.

El Ministerio de Salud perdió su rectoría formal y la toma de decisiones está influida por agentes internos y externos como sindicatos, congresistas y grandes proveedores. Los establecimientos de la red pública de los tres niveles  son insuficientes y sus condiciones de mala calidad. Hay algunos que no cuentan con agua potable, fosas sépticas ni energía eléctrica. A pesar de que en los últimos 10 años se ha duplicado el recurso humano que trabaja en salud, no es suficiente. Está mal distribuido y muchos no tienen la formación que se requiere.

Tal vez lo que más hemos notado es un sistema logístico de abastecimiento de medicamentos y suministros totalmente deficiente, por lo cual la población no tiene acceso a medicinas cuando las necesitan. De hecho, según la OPS, la mayoría de los guatemaltecos financia de forma privada su salud (81% viene de su bolsillo). Además, el ministerio carece de un sistema de información y hay poca coordinación con el IGSS.

Para lograr más y mejor salud para la población se deberán tomar varias acciones. Inicialmente el Ministerio de Salud debe tomar control sobre los procesos de la logística, el abastecimiento de medicamentos y suministros, la administración del recurso humano, los procesos de compras y contrataciones, los sistemas de información y la supervisión.

La nueva ministra deberá de integrar un equipo de personas especialistas en estos procesos críticos tanto a nivel central como en las unidades ejecutoras claves de este ministerio para que desarrollen planes de acción que puedan monitorearse a través de un mando de control.

Paralelamente habrá que evaluar la red de servicios, tener un censo del recurso humano para conocer sus capacidades y distribución geográfica, buscando alinear los servicios de salud con la carga de enfermedades e invertir en agua y saneamiento ambiental, principalmente en  zonas rurales del país. Además tiene un gran reto político: lidiar con más de 50 sindicatos, varios diputados y empresas proveedoras. Insólito que ya tiene la primera citación al Congreso y no tiene ni una semana en el cargo. 

Deseamos que tenga muchos éxitos y que con esa juventud, estudios y  compromiso logre transformar la salud para el bien de los guatemaltecos. ¿Cómo neutralizar a los sindicatos? ¿Cuál debiera ser el papel del Congreso respecto a la salud? ¿Qué cambios estratégicos se requieren?