“El Ejecutivo debe publicar su plan de gobierno con prioridades, un rumbo claramente establecido y actuar consistentemente con honestidad y coraje. Es importante no seguir improvisando y reaccionando a lo que se presenta”.

A cien días de gobierno de Jimmy Morales y la VII Legislatura es importante una evaluación.   Han sido días intensos y se han presentado acontecimientos complicados de abordar. Los destapes de corrupción nos tienen en “jaque”,   además de los rumores y las historias de lo que viene. Las declaraciones que se filtran y las escuchas nos llenan de indignidad y preocupación.

Aunque se argumenta que hay un plan de gobierno, no es conocido, razón por la cual es muy difícil valorar las primeras acciones y los resultados. Sabemos que durante la campaña se prometía salud primaria, educación técnica, empleo -pequeñas y medianas empresas-, seguridad integral y cero tolerancia a la corrupción.   El presidente Morales logró integrar un gabinete de ministros con varias dificultades. Algunos ministerios han presentado mejor desempeño en parte por la experiencia de distintos funcionarios que están a cargo.  

El Ejecutivo enfrenta un grave problema financiero y de presupuesto, que aún no se logra resolver. En parte por el constante pulso que hay con el Congreso, dirigido por el presidente Mario Taracena de la UNE. Adicionalmente el año pasado se aprobaron reformas a la Ley de Contrataciones (Decreto 9-2015) con el fin de mejorar las compras del Estado, pero elaborada por inexpertos que no atendieron recomendaciones de los técnicos. Esta nueva ley tiene parado al gobierno, debido a que tiene procedimientos complejos, no hay reglamentos de varios temas y pocos se atreven a operarla. También no se define qué hacer con el recurso humano de gobierno. Se desconoce cuál será la política respecto de los pactos colectivos y se sabe que se siguen contratando personas que no llenan perfiles en varias instituciones.

No hemos tenido de parte del Ejecutivo medidas heroicas que podamos percibir que dentro de su agenda existe una modernización del Estado. De sus promesas, la salud sigue con serios problemas, la educación no arranca y la pequeña y mediana empresa inicia con proyectos; sin embargo, se derogó el salario diferenciado sin contar con una contrapropuesta. En seguridad hemos percibido una buena coordinación con el Ministerio Público, la tasa de homicidios mantiene la tendencia hacia la baja y se ha conformado una mesa para hacer reformas en el sistema penitenciario -institución que ha dado los mayores problemas en seguridad.

Por otro lado el Congreso sigue dando sorpresas. Fue un error haber engrosado la bancada del FCN-Nación con diputados de la vieja política, de dudosa reputación. Los poderes e incentivos del parlamento generan inestabilidad y la calidad de leyes que están aprobando, lejos de mejorar el desempeño del gobierno, lo está endeudando y enredando más. Reformas a la ley del régimen interno que contempla amenazas penales a los funcionarios generará grandes desafíos. El chantaje y la presión de algunos diputados continúa, a pesar de ser señalados e investigados. Lo bueno es que se redujeron los incentivos para ser tránsfugas.   

¿Qué esperar a futuro? El Ejecutivo debe publicar su plan de gobierno con prioridades, un rumbo claramente establecido y actuar consistentemente con honestidad y coraje. Es importante no seguir improvisando y reaccionando a lo que se presenta. Para el Congreso, se propone ser mucho más cauto en las leyes que están aprobando. Estas deben ser evaluadas técnica, financiera y legalmente. Se ha llegado a casos que las leyes son rechazadas por la Corte de Constitucionalidad (CC) por errores gramaticales y de sintaxis. También estaremos pendientes de la nueva CC y el Organismo Judicial. ¿Qué opina del mandato del presidente Morales? ¿Está conforme con el desempeño del Congreso? ¿Estamos viendo un cambio de la vieja a la nueva política?