La Universidad de San Carlos de Guatemala, la única estatal, fue fundada el 30 de enero de 1676 por medio de una real cédula expedida por el rey Carlos II, y se constituyó en la tercera de América Latina; ha sido cuna de grandes hombres y de grandes ideas.

En sus inicios, una institución de elites; hoy alberga a más de 200 mil estudiantes procedentes de todo el territorio nacional. Se ubica en 20 departamentos del país a través de centros universitarios, centros de investigación y, por supuesto, mediante estudiantes en labores de extensión en hospitales, municipalidades, fincas y en todas las comunidades donde se requiere la presencia de un practicante de alguna de las múltiples carreras que se ofrecen.

Las carreras tradicionales se están renovando y ofrecen distintas alternativas dentro de un abanico de ofertas para que los estudiantes se capaciten en nuevas áreas. Nuevas carreras vinculadas al ambiente, comercio, la tecnología y las humanidades, para mencionar algunos ejemplos, son aprobadas regularmente al cumplirse los requisitos para su implementación.

Con laboratorios equipados para docencia, investigación y extensión, la universidad suple de servicios en diferentes y variados campos como toxicología, análisis de alimentos, análisis de suelos, microbiología y un sinnúmero de actividades.

Nuevos recursos como el moderno bioterio donde se estudian fármacos y sus efectos, o un laboratorio de diagnóstico de enfermedades en los animales fueron inaugurados y funcionan desde el año pasado. Nuevos invernaderos se aprecian desde este año.

Imposible mencionar la cantidad de logros en ingeniería, arquitectura y diseño. Nuevas variedades de plantas comestibles, cultivo de peces y camarones, avances en medicina y salud pública son ejemplos de la vida universitaria.

Buscando un ambiente de estudio con avances en tecnología aplicada a la educación, educación a distancia, renovación de bibliotecas, nuevas opciones como libros virtuales y bases de datos, capacitación de docentes y más de 250 convenios con otras universidades del mundo se reflejan en la universidad.

El deporte está presente a través de diferentes opciones y el aprendizaje de otros idiomas extranjeros o nacionales es una herramienta que se provee a quien lo requiera. Japonés o cakchiquel, mandarín o francés son ejemplos de lo que cotidianamente se puede estudiar en las aulas. Programas conjuntos con la municipalidad de Guatemala permiten que miles de jóvenes procedentes de zonas de riesgo se capaciten en inglés.

La formación inicial docente en el nivel superior, que conlleva la capacitación de los futuros profesores de educación primaria a partir de 2015, es un reto más que la universidad debe afrontar.

Por otro lado, los estudiantes pueden optar a maestrías y doctorados en áreas seleccionadas y de especial relevancia para el desarrollo de la nación. La investigación y las publicaciones científicas y culturales se sitúan en la búsqueda de soluciones de problemas nacionales y en la divulgación del conocimiento científico.

No es posible mencionar todas las actividades en las que la universidad está involucrada a través de sus diferentes unidades académicas. Hay necesidad desde luego de una reforma universitaria, la propuesta metodológica ya está en manos del Consejo Superior Universitario y su aprobación final será en poco tiempo.

La universidad ha cambiado desde 1676 y ha cambiado para bien de nuestros estudiantes y de nuestra población tan necesitada de soluciones a la múltiple problemática que la aqueja. Una universidad, que es la voz de quien no tiene voz, seguirá sin duda alguna velando por su gente y por su país.