Hace algunas semanas el Centro de Emprendimiento Kirzner de la Universidad Francisco Marroquín, dio a conocer los resultados del Monitor Global de Emprendimiento (GEM por sus siglas en inglés). Un estudio en donde se entrevista a más de dos mil personas a lo largo del territorio nacional, con el propósito de identificar a aquellas que son poseedoras de un negocio propio y profundizar en las características del mismo.

En el estudio se encontró que una de cada seis personas adultas genera ingresos a partir del establecimiento de un negocio propio, cifra que en términos poblacionales asciende a más de 1.2 millones de guatemaltecos catalogados como emprendedores. Sin embargo, la mayoría de negocios identificados tienen una escala pequeña, el 42.8% fue iniciado con una inversión inicial inferior a los Q10,000 y la mayoría (67%) se dedica a actividades orientadas al consumo, en las cuales el valor que se agrega es bajo. Para ponerlo en perspectiva, si el emprendedor de uno de estos negocios quisiera formalizarlo, para cumplir con todos los procesos que marca la ley debería hacer una inversión de Q7,000 (http://guatemala.eregulations.org/). En el estudio también se analizan las características demográficas de los emprendedores, las mismas son muy parecidas a las de la población guatemalteca. El 44% son mujeres, la mitad tiene menos de 30 años y tercero básico es el nivel educativo alcanzado por la mayoría.

Más que buscar oportunidades de financiamiento y capacitación para formalizar y hacer crecer su negocio, muchos emprendedores están buscando un empleo. Por muy irónico que parezca, muchas personas emprenden por necesidad, ante la falta de oportunidades de un trabajo formal. De hecho 4 de cada 9 emprendedores estaría dispuesto a cerrar su negocio si les llegaran a ofrecer un empleo formal. Una oferta que cada vez está más lejos de llegar, ante la ausencia de reformas que potencien la generación de empleo en el interior del país y el creciente número de personas en búsqueda de una oportunidad de trabajo.

El emprendimiento es un tema que ha cobrado fuerza en los últimos años, fuerza que ha provocado la creación de carreras universitarias, el incremento en la oferta de programas de capacitación, e inclusive el desarrollo de esquemas de financiamiento más sofisticados. Avances que sin duda benefician a un grupo muy selecto de emprendedores. No obstante, las reformas que harían más sencilla la contratación de trabajadores o acciones más agresivas por atraer inversión en sectores productivos que generen nuevas plazas de trabajo de manera masiva siguen sin llegar. Presionando a un gran grupo de guatemaltecos a emprender ante la falta de oportunidades de trabajo.