“Así pues, los bajos precios del petróleo nos abren una gran oportunidad a los guatemaltecos que debemos de aprovecharla para sacar el mejor provecho de esta coyuntura y que nos pueda dar el ‘empujón’ para poder crecer, cimentar las bases de una economía sostenible y próspera”.

El precio del petróleo se ha desplomado en los mercados internacionales, y ha pasado de tener un precio de 147 dólares en junio del 2008 a 30 dólares actualmente, como consecuencia que la economía a nivel mundial está creciendo a un ritmo menor al esperado y por otra parte existe una sobreoferta del mismo.

Guatemala, al igual que la región centroamericana, es un importador neto de petróleo, por lo que la baja del precio del mismo tiene importantes efectos en diferentes sectores, es así como el Estado de Guatemala tiene cuantiosas disminuciones tanto en sus ingresos fiscales y no fiscales que pone en serios problemas el Presupuesto de Ingresos de la Nación.

Por otra parte a la industria, el comercio y el ciudadano en particular la disminución del petróleo debe tener un efecto positivo, pues en general los precios de los productos que lleven inmersos en sus costos altos componentes de petróleo (gasolinas y diésel) constantemente se ajustan y es así como actualmente vemos precios de gasolina y diésel abajo de los 20 y 13 quetzales el galón, respectivamente.

De acuerdo con agencias internacionales especializadas en temas de petróleo, los precios se mantendrán bajos al menos dos años hasta que disminuya la sobreoferta, lo que es una buena noticia para nuestra economía que debe aprovechar esta coyuntura para poder crecer sobre todo en el segmento de consumo que liberará recursos que podrá ser empleado en otro sector, para el efecto es importante que desde ya se desarrollen e implementen planes de ahorro y eficiencia energética para una utilización adecuada y racional y no simplemente “porque los combustibles están bajos, consumir más”.

De estadísticas vemos cómo la factura petrolera disminuyó de 3.1 millardos de dólares en 2014 a 2.1 millones en 2015, pero el consumo en el mismo periodo aumento de 31,5 millones de barriles a 36.6 millones de barriles anuales, con un aumento superior a 20% en el segmento de las gasolinas que son utilizadas primordialmente para vehículos particulares, y el diesel que se utiliza para el transporte masivo y producción tuvo un incremento de 13%, lo que nos lleva a pensar que por estar a precios bajos los combustibles estamos utilizando más el automóvil.

En el ámbito eléctrico, que es otro gran consumidor de petróleo, es importante señalar que Guatemala tiene perfectamente trazado el utilizar adecuadamente sus recursos naturales renovables para la generación de energía eléctrica y vemos con mucho optimismo que en el país actualmente la generación con recurso natural renovable es superior al 60% con una muy buena diversificación de su matriz energética entre las que se incluyen centrales hidroeléctricas, plantas de vapor que utilizan cómo combustible biomasa (bagazo), plantas eólicas y solares, lo que nos llevará a tener tarifas competitivas y sumamente estable en la próxima década con poca variación con respecto a los precios del petróleo.

Así pues, los bajos precios del petróleo nos abren una gran oportunidad a los guatemaltecos que debemos de aprovecharla para sacar el mejor provecho de esta coyuntura y que nos pueda dar el “empujón” para poder crecer, cimentar las bases de una economía sostenible y próspera.