Cuando veo a mis hijos jugar tranquilos y sin pelear pienso “a ver cuánto tiempo les dura”. En cuestión de minutos, uno de los dos tira lejos las cartas o lo que tenga en la mano y dice “Ya no quiero jugar más, me voy”. Palabras aunadas a la expresión misma del enojo y de la frustración por haber perdido.

Ante esta reacción, el adulto normalmente trata de convencer al niño diciéndole que deje el berrinche, que siga jugando y que no sea infantil. Total, es simplemente un juego. Algo que a todos nos pasó alguna vez en nuestra niñez, que algunos, al ir creciendo, nos íbamos dando cuenta que “el que se enoja, pierde”.

Y es que, seamos realistas, en la vida real, como en el futbol, “a veces se gana y a veces se pierde”; sin embargo, nuestro fin último no debería ser vencer a toda costa. La frustración que eso genera puede hacer que adultos actúen como niños consentidos que no saben perder. “A veces se gana y a veces se pierde, pero siempre se aprende”, y para saber ganar, hay que saber perder.

El domingo pasado, Chile ganó la Copa América por segunda vez consecutiva después de 98 años de derrotas. Ustedes podrán comprender la felicidad que esa selección llevó a cada uno de los chilenos. Y es que en realidad, ¿cómo vamos a valorar la victoria si no hemos saboreado el fracaso? ¿Cómo vamos a valorar lo que tenemos si no hemos sudado la gota gorda por conseguirlo? Siempre cuidará más algo, quien ahorró cada centavo para poder comprarlo, que quien lo recibió como regalo.

El verdadero valor de la victoria está en el esfuerzo y la perseverancia que te lleva a conseguirlo. Por eso es un premio, no es un regalo. Ganar no es fácil. Tampoco lo es perder. Sin embargo, cuando perdemos ganamos experiencia. Aprendemos como “NO” hacer las cosas. Probamos nuevas formas que nos pueden llevar nuevamente a fracasar, pero nunca a renunciar a lo que queremos. Quizás solamente tendremos que probar otro camino.

¿Qué es más importante, jugar o ganar? ¿No es más significativo participar y quedarte con la satisfacción de haber dejado todo en la cancha? Una cosa es estar enfocado en ganar y otra muy distinta es no saber perder. Si en mi mente tengo que perder es fracasar, mi actitud hacia la derrota siempre será negativa y frustrante. Por esa razón debemos dejar de pensar únicamente en la victoria, sino en la entretención y aprendizaje que participar conlleva.

En fin, hay que jugar con el corazón, dar la milla extra y disfrutar cada minuto, lo entretenido es jugar, no solo ganar. “La clave del éxito; querer ganar, saber perder”, dijo Nicolás Maquiavelo.