“Al existir un mercado competitivo de fondos de pensiones, no solo el nivel de vida del trabajador mejorará, sino además toda la economía se beneficia, al formarse de fondos de capitales que compitan con los bancos”.

Es como un fetiche o un culto prácticamente , la obsesión de los estatistas con el IGSS.

En las discusiones en línea, la defensa del corrupto y fracasado monopolio estatal de pensiones va desde el infantil “es que su postura libertaria no lo deja ver las bondades” del monopolio estatal fracasado hasta “si se abre un mercado privado de pensiones privadas el IGSS va a quebrar y a los trabajadores pobres o de ingresos bajos nadie les va a vender pensiones privadas y esos trabajadores se quedarán sin seguridad social”.

Vamos por partes. El evidente fracaso del IGSS no es cuestión de ideologías, el IGSS es tan decrépito en la prestación de sus servicios monopólicos a sus pacientes, obligados a usar sus servicios, que hasta los mata. El que no quiera aceptar esta realidad, que mire el caso de corrupción IGSS-Pisa o la forma corrupta en que el FRG usó los fondos de pensiones del IGSS para, supuestamente, construir casas y robar millones de quetzales, en otro caso donde la junta directiva completa fue a parar a la cárcel, como con el caso IGSS-Pisa actual.

El argumento lastimero que dice que los pobres se van a quedar sin pensión sería igual que el de los defensores de otro monopolio estatal fracasado, GUATEL, del que decían lo mismo, y ahora hay más teléfonos que personas y hasta el más humilde guatemalteco puede acceder a comprar un teléfono, ¡por la libre competencia que hay en ese mercado!

Al existir competencia en el mercado de pensiones y una supervisión estatal que persiga el fraude y el robo, y no que fije precios y no impida la libre competencia, se generarán seguros, productos financieros y pensiones para gastos médicos que no solo serán muchísimo mejores que los actuales pésimos servicios del IGSS, sino además que el trabajador tendrá la propiedad de su dinero y ya no se lo tendrá que entregar forzosamente al monopolio estatal para recibir pensiones de hambre, sino que podrá escoger el fondo de pensiones que mejor tasa o servicios le dé por su dinero.

Al existir un mercado libre competitivo de fondos de pensiones, no solo el nivel de vida del trabajador mejorará, sino además toda la economía se beneficia, al formarse fondos de capitales que compitan con los bancos y puedan acceder a valores y productos financieros competitivos, que pelearán por sus inversiones, dándoles a los trabajadores un mejor retorno por sus inversiones en pensiones.

Por supuesto que para que el sistema funcione debe existir una superintendencia de pensiones similar a la IVE, que no fije precios ni tasas, sino que garantice la competencia y que evite el fraude y la estafa financiera, junto con una fiscalía de delitos financieros del MP que resguarde de corrupción al sistema. No hay mercado perfecto, pero un mercado libre y competitivo de pensiones y seguros médicos, que permita pólizas y competencia interna y externa, es lo mejor que le puede pasar al trabajador pobre que recibe pensiones de Q800 o Q1 mil al mes en el sistema de corrupto monopolio estatal que hoy existe.

Seguir defendiendo un monopolio estatal corrupto , que con esa corrupción mata a los pacientes que dice atender y que les presta un pésimo servicio cobrándoles por años miles de quetzales de su salario al trabajador y al patrono, para al final recibir míseras pensiones, es defender lo indefendible y condenar al trabajador a seguir siendo explotado por políticos y mercantilistas corruptos.