“El próximo gobierno deberá dar muestras de austeridad y transparencia en la ejecución del gasto público (priorizado y focalizado), para fortalecer la moral tributaria”.

La escasez de recursos de la caja fiscal experimentada al final de los últimos tres años presagia un cierre difícil para las cuentas del Estado. La dificultad para lograr la recaudación tributaria conforme a la meta comprometida por parte de la SAT, acentuada este año por el descubrimiento de actos de corrupción en varias instancias de la administración pública, especialmente causada por la defraudación aduanera, obligó a la priorización del gasto para terminar el año.

Sin embargo, esta priorización no fue suficiente para evitar la crisis hospitalaria y la falta de pago de salarios en varias dependencias del gobierno, por mencionar algunos ejemplos.

Esta situación podría agravarse si, como se sospecha, existiera una deuda de arrastre, cuyo monto no se conoce. Situación que en 2014 pudo solucionarse gracias a una emisión extraordinaria de bonos del tesoro por un monto de alrededor de Q2 mil 400 millones; sin embargo, para el presente año no se presentó solicitud al Congreso de la República para una solución análoga.

Es probable que esto se deba a los acontecimientos acaecidos después del 16 de abril, que aparte de la frustración que generó en la ciudadanía, también cierra espacios, principalmente en el tema político, pues no parece viable recurrir al mismo mecanismo utilizado en el ejercicio previo y menos aún por el momento insinuar la implementación de nuevos impuestos o el incremento de los vigentes.

Como si ello fuera poco, también la estrechez de recursos en las finanzas del gobierno central, afectaría el inicio del ejercicio 2016, en el mes de enero debe erogarse una suma en torno de los Q4,000 millones para cubrir entre otros el situado constitucional para las municipalidades, el pago del 50% de aguinaldo y los salarios correspondientes.

De acuerdo con el monto presupuestado de ingresos tributarios para 2016 aprobado (Q54 mil 555.7 millones), una distribución equitativa para los 12 meses del año representaría un promedio mensual de Q4 mil 546 millones; sin embargo, debido a que esta recaudación es gradual y estacional durante algunos meses, y aún en el caso que se recaudara dicha suma en enero, los pagos mencionados no necesariamente podrán esperar hasta el final del mes.

Ante esta situación, es probable que el Ministerio de Finanzas tenga que recurrir a la emisión de letras de tesorería para agenciarse de fondos, con la reserva de que estos títulos deben amortizarse al final del ejercicio.

Resulta obvio que la solución planteada sería temporal y solamente permitiría solventar los pagos de inicio del año, pero, si la estimación de ingresos tributarios incluida en el presupuesto no se logra, el próximo año cabría esperar que para el segundo semestre se presenten las mismas o incluso peores dificultades que las registradas recientemente, lo que obliga a que el nuevo gobierno estudie y discuta con los diversos sectores representativos del país, soluciones de fondo para resolver esta situación de insuficiencia cíclica de recursos.

A la vez, el próximo gobierno deberá dar muestras de austeridad y transparencia en la ejecución del gasto público (priorizado y focalizado), para fortalecer la moral tributaria, necesaria para incrementar la recaudación y respaldar cualquier medida que implique el incremento de la tributación, cuya debilidad se evidencia reiteradamente a través de los bajos porcentajes que muestra la carga tributaria, una de las más bajas en Latinoamérica.