"A ningún político se le puede dar un cheque en blanco, a todos los que detentan el poder público se les debe fiscalizar y cuestionar constantemente, pero si las ideas de la libertad se afirman y expanden al hemisferio completo le espera una nueva época de prosperidad y crecimiento".

La República Federal de los Estados Unidos ha masivamente rechazado al "establishment" de la izquierda, los medios y los partidos tradicionales en la política partidista.

La elección de Donald Trump y un Congreso y un Senado con mayoría republicana le da a la derecha conservadora y religiosa la posibilidad también de retener a la mayoría de magistrados en la Corte Suprema y la victoria ha significado que más del 60% de los gobernadores de los Estados de la Federación pertenecen ahora también a los republicanos.

Esta victoria de un candidato nuevo a la política, una especie de insurgencia política que se revela contra los medios tradicionales de comunicación, quizá con la única excepción de "Fox News" y "breitbart.com", hace que todas las proyecciones de los expertos y la mayoría de las encuestas fracasaran palmariamente en sus predicciones.

En Guatemala esto también implica que la agenda socialista debe fracasar igualmente, y la invasión y la manipulación masiva de las instituciones de gobierno guatemaltecas debe igualmente detenerse. La cooperación y el entrenamiento junto con la transferencia de tecnología y los métodos de investigación criminal deben seguir, y la persecución contra la corrupción de todos los partidos políticos debe mantenerse, pero sin sesgo ideológico.
La persecución penal de la corrupción ha hecho y hace un gran beneficio al país, pero la cooptación del gobierno y la imposición de una agenda extremista y radical, que incluye ideología de género virulenta, racismo en el derecho constitucional y una toma de las ONG de la justicia para instrumentalizarla, para precisamente avanzar su agenda ideológica y política, debe fracasar también en nuestra patria.

La reforma constitucional propuesta representa esa ideología fracasada en el mundo entero: Desde los EE. UU. hasta Colombia e Inglaterra con su Brexit y la debacle del experimento estatista supranacional de la Unión Europea.

Debemos regresar a las instituciones que privilegian la igualdad de todos los ciudadanos ante la ley, el gobierno limitado los bajos impuestos y el presupuesto balanceado, debemos privilegiar la competitividad el crecimiento económico generalizado, la libre competencia no la burocracia estatal discrecional que promueve la corrupción y las sociedades abiertas al libre comercio.

A ningún político se le puede dar un cheque en blanco, a todos los que detentan el poder público se les debe fiscalizar y cuestionar constantemente, pero si las ideas de la libertad se afirman y expanden al hemisferio completo le espera una nueva época de prosperidad y crecimiento.