“No permitamos que los diputados nos dividan y decidan por nosotros estableciendo quienes deben ocupar los escaños y en qué forma. Avancemos hacia el cambio del sistema de los partidos políticos, su financiamiento y su regulación.
 

Cambios en el sistema político es una de las prioridades para los guatemaltecos. Luego de todos los destapes de corrupción, nos pudimos percatar que la forma de hacer política en Guatemala era un negocio para los involucrados, dejaron de servir a la patria y se aprovecharon de todos los ciudadanos.
Hemos avanzado. Al menos ya se aprobó la Ley Orgánica del Organismo Legislativo (LOOL) y actualmente se discute la Ley Electoral y de Partidos Políticos (LEEP).

La semana pasada estuvimos entrampados en el tema de las cuotas. Muchos deseamos que distintos guatemaltecos participen, que adicionalmente los buenos se postulen y que terminen gobernando los más capaces, independientemente de su género o raza.

A pesar de que las mujeres son más de la mitad de la población, participan poco en la política. También se comenta que no hay suficiente representación de las distintas etnias. Algunos piensan que por medio de las acciones positivas, como la imposición de cuotas, esto podría mejorar y además se lograría un sistema superior. Debe analizarse.

En Latinoamérica la mayoría de los países tienen cuotas de mujeres en sus congresos. Un estudio realizado por IDEA y Flacso titulado “Mujer y Política” hace unos años (2008) muestra estadísticas interesantes de impacto de cuotas de género en América Latina. Las cuotas se daban en 11 países y oscilaban entre 40 y 25% de los puestos en el parlamento. Es interesante comprender los distintos casos. Por ejemplo en el Perú, Alberto Fujimori fue el mayor promotor, Costa Rica era el país de mayor cuota (40%) y Argentina la pionera (a partir de 1991). En relación a México, la coalición Convención Nacional de Mujeres por la Democracia promovió el porcentaje de la cuota, siendo realidad a partir de 1996 con un 30%; sin embargo, había sido difícil lograrla.

En comparación a nivel mundial, la participación femenina regional es alta. Después de los países nórdicos, América era la segunda región de nueve con el mayor número de mujeres parlamentarias (20%). El mismo estudio muestra que luego de la cuota, el porcentaje de mujeres aumentó sustancialmente en los siguientes años, en especial en Ecuador, Perú y Honduras. Sin embargo se comenta que la evidencia empírica y el análisis de los factores institucionales en juego permitían suponer que sin modificaciones a las reglas del juego, o cambios políticos de fondo, estos países, en un futuro cercano, lograrían los niveles de representación cercanos a la paridad.

¿Más representación femenina implica mejores resultados? Habría que evaluar. Actualmente en Guatemala se cuenta con una participación del 15% en el Congreso, similar a la de Chile, uno de los países más desarrollados de Latinoamérica. Interesante.

No permitamos que los diputados nos dividan y decidan por nosotros estableciendo quienes deben ocupar los escaños y en qué forma. Avancemos hacia el cambio del sistema de los partidos políticos, su financiamiento y su regulación. Promovamos una formación democrática y de paridad desde la casa, la escuela, la comunidad y en la política. Una ley no cambia la cultura de un país, eso solo se alcanza con una transformación de maneras de vivir juntos, los sistemas de valores, las tradiciones y las creencias.

¿Qué opina de las cuotas? ¿Qué de la política le gustaría cambiar? ¿Participa usted en algún partido político?