En Cruz Roja Guatemalteca, con una visión de desarrollo, cumpliendo nuestro rol de auxiliar de los poderes públicos, basados en nuestra misión humanitaria de “contribuir a mejorar la calidad de vida de las personas más vulnerables” y nuestros principios fundamentales, hemos plasmado en nuestro plan estratégico, trabajar por medio de asociaciones y alianzas, que faciliten la unificación de esfuerzos desde lo local, regional y nacional. Para ello, es importante resaltar la importancia de la cooperación internacional, que apoya la ejecución de programas y proyectos en temas como salud, gestión de riesgos a desastres e inclusión social.

Aunque el aporte de la cooperación internacional es relevante, es importante reconocer que el mundo ha cambiado, eso hace que las propuestas de proyectos deban ser de mayor calidad y que cumplan requisitos mínimos para su financiamiento, así como el seguimiento en los resultados que se esperan después de ejecutadas las acciones propuestas, para garantizar que los servicios prestados a la comunidad sean pertinentes según sus necesidades. Es preciso resaltar que con este cambio la rendición de cuentas es un requisito fundamental para acceder a recursos, la que no es únicamente para quienes otorgan el financiamiento,sino para los mismos beneficiarios, de tal manera que conozcan de primera mano el porqué del proyecto en su comunidad y así lograr su mayor involucramiento.

Como parte de este proceso podemos mencionar buenas experiencias, por ejemplo: El proyecto de salud materno-infantil que ejecutamos en San Marcos, en un municipio que se encontraba dentro de los que presentaban mayor índice de muerte materno-infantil y se logró llegar a casi cero; otro, por ejemplo, es conocer cómo, a pesar de la incidencia de inundaciones en comunidades del departamento de Suchitepéquez, en donde hemos ejecutado proyectos de preparación para la respuesta a desastres, ya no se habla de pérdida de vidas, en ello vemos reflejado el cambio de mentalidades de la población y como ellos mismos pueden responder ante desastres; por último, otro ejemplo es observar cómo jóvenes en riesgo de violencia, que son beneficiados por proyectos de cultura de paz, han logrado cambiar su futuro, al recibir formación técnica, cultural y deportiva, lo que les ha permitido ver un mejor futuro en el horizonte.  

Todas estas acciones no serían posibles sin la suma de esfuerzos con autoridades locales y nacionales, liderazgo comunitario y la cooperación internacional.   Nuestro país tiene muchas necesidades y recursos limitados para afrontarlas. Como institución humanitaria, hemos y seguiremos gestionando recursos para responder a las vulnerabilidades identificadas en nuestro país, según nuestras propias capacidades. Por último, es importante difundir la labor humanitaria que se ejecuta en Guatemala; en ese sentido los medios de comunicación juegan un papel fundamental, para transmitir las acciones que se realizan y dar a conocer las necesidades de las personas vulnerables, respetando su dignidad como seres humanos.