“El presidente enfrenta, sin temor a equivocarme, la situación más compleja que le ha tocado enfrentar en su gestión. Ya que, aunque las investigaciones lleguen a determinar que no hay vinculación del hijo y hermano en el caso de corrupción, el presidente queda debilitado”.

En el Ejecutivo no hubo “puente” ni mucho menos descanso. En estos momentos el presidente Jimmy Morales está enfrentando la mayor crisis política de su gestión. Su hijo mayor, Juan Manuel Morales, y su hermano y socio, Sammy Morales, junto a su compadre y diputado al Parlacen, Gilmar Othmar Sánchez, están siendo investigados por la Comisión Internacional con la Impunidad en Guatemala –CICIG– y el Ministerio Público –MP– en un posible caso de corrupción en el Registro de la Propiedad, durante el gobierno del Partido Patriota –PP–.

Las implicaciones políticas y simbólicas de este caso pueden afectar seriamente la credibilidad y la imagen del presidente porque lo vincularían directamente con, lo que él ha tratado de diferenciarse, la denominada “vieja política”.

Aunque no estoy de acuerdo con la clasificación de “vieja política” y “nueva política”, este matiz se ha instalado en el discurso político. Las personas rechazan la primera y esperaban que Morales encarnara la segunda, la “nueva política”. El eslogan de campaña “ni corrupto ni ladrón” resumía ese sentimiento. La ciudadanía en medio de la crisis política eligió a un presidente que ofreció poner un alto a la corrupción.

En este caso es indiferente si el hijo y el hermano son funcionarios públicos. Importa el hecho de que ambos pertenecen al círculo familiar más cercano al presidente y esto es, precisamente, lo que termina debilitando la imagen presidencial. Ya que deja al Presidente en una situación incómoda en la que muy difícilmente logrará sustentar y dar contenido al discurso anticorrupción que ha intentado transmitir desde que asumió la presidencia.

El Presidente debe establecer una estrategia política muy audaz y astuta para reducir y mitigar los daños. Le queda en sus manos planificar un manejo estratégico para enfrentar los escenarios que se puedan configurar. Mostrarse abierto y transparente, buscar apoyos de actores políticos y sociales, y comunicar muy bien los mensajes, son algunos de los aspectos que deberá considerar. En este sentido, no creo que sea de mucha ayuda que diputados del bloque FCN-Nación, señalados por diversas razones, salgan mostrándole su apoyo.

Fue positivo que, anticipándose a los hechos, el presidente haya enviado un mensaje presentando su postura. Estábamos acostumbrados a actitudes herméticas y a situaciones en las que el Presidente utilizaba su poder para detener la investigación. Más allá del discurso el presidente debe demostrar con hechos que no buscará impunidad para sus familiares. No basta con dar declaraciones argumentando que es un caso que se da en la esfera privada y aparentar que esto no está afectando al gobierno.

El presidente enfrenta, sin temor a equivocarme, la situación más compleja que le ha tocado enfrentar en su gestión. Ya que, aunque las investigaciones lleguen a determinar que no hay vinculación del hijo y del hermano en el caso de corrupción, el presidente queda debilitado y desgastado. Irónico. Cómo dirían por ahí: “No hay quite. El golpe está dado”.

No obstante, la investigación sigue y el MP está actuando. Ayer quedaron arraigados, tanto el hijo como el hermano, esto agudiza la situación. El MP busca evitar la fuga de las personas que está investigando. Lo peor que le puede pasar a Jimmy Morales es que se confirme la participación y vinculación de su hijo y hermano. Esto sería una bomba que dañaría seriamente los pilares del gobierno. ¿Qué opina usted?