El Congreso de la República aprobó en tercera lectura el proyecto de reforma a la Ley Electoral y de Partidos Políticos –LEPP–. De manera paralela al proceso legislativo se desarrolló un intenso debate en la sociedad sobre la conveniencia de esta reforma.

En muchos espacios y oportunidades se ha hablado sobre lo beneficioso que puede ser para nuestro sistema político. En esta columna quiero compartir algunas reflexiones de por qué es importante que se aprueben.

Si usted está en contra de la corrupción debe apoyar la reforma electoral. Es necesario que el Tribunal Supremo Electoral –TSE– cuente con normas que le permitan regular el financiamiento de los partidos políticos. En la actualidad, los partidos incumplen la normativa electoral y no tenemos un TSE con los suficientes dientes para controlar este aspecto.

Las campañas millonarias y sin control generan partidos políticos que responden a los intereses de los financistas y no de los ciudadanos. En muchos casos, también es un espacio para que el crimen organizado financie campañas políticas.

La corrupción de los partidos políticos está íntimamente relacionada con el financiamiento opaco, concentrado y nada transparente. Ya lo dice el popular dicho de “quien paga la marimba, manda”. Los partidos adquieren compromisos con los financistas que luego se traducen en tráfico de influencia, nepotismo y corrupción. ¿Queremos un sistema distinto? Reformemos la LEPP y dotemos al TSE cómo órgano encargado de fiscalizar a los partidos, con más dientes y fuerza para cumplir con su tarea.

La reforma responsabiliza a los candidatos y los dirigentes del manejo del dinero en sus campañas políticas. Si no cumplen con los criterios de transparencia y con los techos establecidos, estas personas tendrán sanciones penales, y los partidos podrán ser cancelados. Es decir, podremos identificar de dónde proviene el dinero y con qué intenciones.

La corrupción también viene de la capacidad que tienen los dirigentes partidarios para controlar la organización en los partidos. Actualmente, la LEPP le otorga al Comité Ejecutivo Nacional de cada partido el control casi absoluto de la organización partidaria, incluyendo la organización y postulación de candidatos. ¿Queremos partidos con dueño? ¿Partidos que venden las candidaturas y puestos, o en otros casos, se los dan a sus familiares?

La reforma a la LEPP prohibirá a los secretarios generales que estén en el cargo más de dos periodos, impedirá que los comités y los listados se integren con familiares, y abrirá la puerta a la democratización de los partidos, impidiendo así que los partidos tengan “dueños”.

Son algunos de los aspectos que aborda la reforma. En estos momentos la aprobación parece estar muy cerca, sin embrago, falta la etapa crucial de aprobación por artículos y redacción final. Ayer se dio un paso importante. La decisión la tienen los diputados. ¿Qué opina? ¿Está a favor de los cambios en la LEPP? #ReformaElectoralYA @josecsagt