Atendiendo un pedido especial de un querido lector, hoy hablaremos de los famosos celos. Digo famosos porque todos los hemos vivido en carne propia y más de alguno de nosotros hemos sufrido los berrinches de una pareja celosa.

Sentir celos es un sentimiento de ansiedad o angustia que se produce cuando creemos que la persona que amamos tiene sentimientos por una tercera persona. Los celos también pueden ser hacia un amigo, una hermana o a nuestros padres. Sin embargo, los celos a la pareja son los más comunes.

El ser celosos es parte de la naturaleza del ser humano. Es una forma de demostrar que amamos al otro, tanto, que no estamos dispuestos a perderlo, y mucho menos a compartirlo. Los celos sanos son hasta positivos, ya que son una forma de demostrarle a la pareja que nos importa y que la valoramos. Siempre recordando que no somos dueños de la otra persona, y que somos demasiado valiosos para estar pendientes de lo que el otro hace o deja de hacer, total, el otro se lo pierde

Los celos enfermizos o patológicos se caracterizan por sentir un constante miedo de perder a la pareja y vivir pendientes de cada movimiento, al punto de obsesionarnos, enojarnos y sufrir tanto, como si lo que nos imaginamos fueran situaciones reales. Sentimos que la vida sin ella no tiene sentido, que no valemos nada, si no tenemos su amor.

Los estudios concuerdan en que la causa más común de los celos enfermizos es la baja autoestima y una profunda necesidad de sentirse amad@, llegando a creer que el amor se busca afuera y no dentro de sí. El primer paso para dejar de sufrir por los celos es buscar la verdadera razón por la que sientes celos y del lugar donde provienen. Lo más fácil es culpar a la pareja; sin embargo, lo más difícil es asumir que tenemos un problema y tomar una posición proactiva hacia la solución.

Ámate, si tú no lo haces, nadie lo hará por ti. Valórate, piensa en todas las cualidades que tienes y en el ser humano valioso que eres. No permitas pensamientos destructivos acerca de ti mismo.

Si no es para ti, déjalo ir. No te aferres, nadie es dueño de nadie y, mientras más te empeñes en tener a esa persona a tu lado, más se alejará de ti.

Si eres tú el que está siendo celado, piensa: ¿Qué puedo estar haciendo que está siendo sentir a mi pareja celosa? Quizás se te van los ojos cuando ves a alguien atractivo o mantienes conversaciones amorosas con “amig@s”, o no dejas un minuto tu celular, el cual tienes atestado con especímenes de revista de dudosa procedencia. ¿Te gustaría que tu pareja te lo hiciera a ti? Eso pensé.

En una relación de pareja todos tenemos un poco de responsabilidad y a pesar de que es más fácil decirle al otro que está loc@ y que es un ridícul@ y celos@, es más noble dejar de darle a tu pareja razones para desconfiar.

Si eres tú el celoso, tranquilo, puedes dejar de serlo. No lo hagas por tu pareja, ni por la relación. Hazlo por ti, hazlo por tu paz y por tu tranquilidad. ¡Deja de ser presa del miedo, sé libre y feliz!

Estudio

"Los estudios concuerdan en que la causa más común de los celos enfermizos es la baja autoestima y una profunda necesidad de sentirse amad@".
 

Reflexión

"Ámate, si tú no lo haces, nadie lo hará por ti. Valórate, piensa en todas las cualidades que tienes y en el ser humano valioso que eres. No permitas pensamientos destructivos acerca de ti mismo".