“El Dalái Lama nos enseña que hay dos maneras de conseguir esa satisfacción interior y una de ellas es consiguiendo todo lo que deseo a toda costa. El mejor auto, la casa más bonita, el mejor cuerpo, la ropa más cara, etc”.

En las redes sociales podemos encontrar una amplia gama de contenidos, algunos informan, otros divierten, otros estorban y otros te ayudan a reflexionar con una sola mirada. Dicen que una imagen dice más que mil palabras, y en este caso fue cien por cien así.

La fotografía ilustraba a un hombre mirando un bello paisaje, con su fiel perro a un lado, emergiendo de ambos unas burbujas que simulaban pensamientos. Sin embargo, los pensamientos eran muy distintos unos del otro.

En la fotografía podías ver las imágenes de lo que el hombre estaba pensando, como el dinero que no tiene, los viajes que no ha hecho, la casa que anhela y el auto que toda la vida ha soñado.

En cambio, del perro solo emerge una imagen , solo un pensamiento que se representa con exactamente la misma fotografía, solo que en tamaño reducido.

Es decir, mientras que el hombre observa el bosque, está pensando en todo lo que no tiene, y su perro está pensando en la belleza del momento. Disfrutando cada minuto junto a su amo, sin pensar en qué pasará mañana.

¿Cuántas veces en el día, paramos nuestra mente y nos enfocamos simplemente en vivir el momento y apreciar lo que nos rodea? Cuántas veces dejamos de vivir por estar pensando en el pasado y en nuestros remordimientos, en todo lo que no hicimos y en todo lo que hubiéramos hecho, para luego pasar directamente al futuro, y pensar en todo lo que quisiéramos tener.

Con esto no estoy diciendo que es malo soñar , por el contrario, soñar es maravilloso, y muy necesario, ya que nos da la capacidad de trazarnos metas y objetivos en la vida.

Sin embargo, no podemos pasar la vida pensando en lo que deseamos. Si vivimos pensando en lo que no tenemos, ¿cuándo disfrutaremos de lo que sí tenemos?

Recuerdo cuando mis hijos eran chicos y soñaba con que fueran un poco más grandes, para tener un poco más de libertad. De tanto pensar en que crecieran un poquito más, hoy desearía volver un solo día a cuando eran bebés, y poder disfrutarlos en mis brazos una vez más.

Si “todo tiempo pasado fue mejor” ¿cómo voy a disfrutar el hoy, si vivo pensando en el ayer? ¿Cómo voy a estar satisfecho con lo que tengo, si solo pienso en lo que no tengo?

El Dalái Lama nos enseña que hay dos maneras de conseguir esa satisfacción interior y una de ellas es consiguiendo todo lo que deseo a toda costa. El mejor auto, la casa más bonita, el mejor cuerpo, la ropa más cara, etc.

Lo cual me llevará a una vida de ambiciones sin fin, aceptando que tarde o temprano me encontraré con algo que no podré conseguir.

Y la otra manera es valorar lo que tengo y darme cuenta en lo afortunado que soy ahora, en este preciso minuto.

En lo personal esta fotografía del perro y su amo me enseñó que si vives pensando, sin duda no estás disfrutando.

Aprendamos a vivir el momento y dejar de lados los “hubiera” y los “quisiera”, aprendamos que la vida es un minuto y que la calidad de cada minuto es proporcional al vivir en el aquí y en el ahora.