“Una vez que logramos levantarnos y hacer lo que nos habíamos propuesto, tenemos esa sensación de triunfo en nuestro. La sensación de que somos capaces de lograr todo lo que nos proponemos y que somos seres fuertes”.

Todos hemos escuchado el decir “al que madruga Dios lo ayuda”, y a pesar de que no sale en ningún lugar de la biblia, todos damos por hecho que es una realidad.

La pregunta del millón es: ¡¿Por qué cuesta tanto despertarse?! Dormilona por naturaleza, toda la vida me ha costado tener la motivación necesaria para saltar de la cama, sin poner en el teléfono, cinco minutitos más.

Mientras uno no tenga mayor cosa que hacer, es delicioso quedarse regaloneando en la cama sin ningún sentimiento de culpa. Sin embargo, cuando tu productividad depende del tiempo y de cómo lo administras, es un tema de seguridad nacional.

Los madrugadores tienden a ser mucho más productivos que los nocturnos, y eso me hizo tener la motivación de adquirir el hábito de levantarme temprano y convertirme en un verdadero madrugador.

Además descubrí que ¡nuestra fuerza de voluntad es más fuerte por la mañana! Una vez que logramos levantarnos y hacer lo que nos habíamos propuesto, tenemos esa sensación de triunfo en nuestro cuerpo. La sensación de que somos capaces de lograr todo lo que nos propongamos, y que somos seres fuertes y determinados.

Investigando un poco más, me encontré con un montón de nuevas técnicas y tips que pondré a prueba para lograr levantarme temprano, sin sentir que me acaban de atropellar, ni andar con las ojeras hasta las rodillas.

Misma hora:

Una de las técnicas que más me llamó la atención, fue la de acostarse y levantarse, todos los días a la misma hora. El objetivo es activar nuestro reloj biológico y lograr despertarnos tan frescos como una lechuga, antes de que suene el despertador (a excepción de los días en que tenemos algún evento).

¡No toques el celular!

Suena el despertador, pero como el despertador resulta que también es mi celular, me quedo viendo el chat, las redes o leyendo, y en eso es la hora de levantarse y ya no hice ejercicio ni tampoco estudié.

Lo ideal es ponerlo lejos de nosotros y resistir la tentación de entrar a las aplicaciones para no quedarnos hechizados.

Planifica:

Si no tengo nada que hacer, o “creo” que no tengo nada importante; ¿para qué me voy a levantar temprano?   Cuando planificamos nuestro día, desde la hora que queremos despertar, tenemos claro cada una de las cosas que tenemos que hacer, con el objetivo de terminar el día felicitándonos por lo productivo que fuimos.

Paso a paso:

Si hoy te despiertas a las 7 de la mañana, será difícil que de la noche a la mañana te comiences a despertar a las 4:30 para ir al gimnasio y luego irte al trabajo o a la U, antes del querido tráfico matutino. Comienza poniendo la alarma 10 minutos antes cada dos días (sin poner el botón de “Snooze” para que suene cada 10 minutos).

En fin. Si también sientes que el día no te alcanza, y quisieras aprovecharlo siendo más productivo, es momento de hacer un cambio.

Ese cambio costará al principio, pero estoy segura de que una vez lo logres, estarás tan orgulloso de ti mismo que sentirás que no hay meta que no puedas lograr y que no habrá obstáculo que te detenga.

Querer es poder.