El proceso electoral que vive Guatemala para elegir democráticamente a las nuevas autoridades a la Presidencia, el Congreso y las municipalidades del país es una oportunidad excepcional para debatir sobre las políticas públicas que requiere el país -y su financiamiento-, tendientes a promover el desarrollo social, equitativo y sostenible.

La ciudadanía tiene un papel fundamental en este proceso no solo a través del voto, sino que también -y especialmente- mediante la demanda y la auditoría social de las políticas, los programas y los recursos económicos que se destinen para el progreso del país. A su vez, los partidos políticos, los candidatos a cargos públicos tienen la responsabilidad de hacer propuestas de políticas públicas realistas y financiables, priorizando a las poblaciones más vulnerables, como la niñez y la adolescencia, atendiendo en lo inmediato las necesidades más urgentes y con una mirada a mediano y largo plazos, buscando el progreso humano inclusivo de todos los guatemaltecos.

Hoy, el pastel es muy pequeño. Según el Banco Mundial, Guatemala es el país con ingresos y gastos del Estado más bajos relativo al PIB en todo el mundo. Los actuales ingresos y gastos del Estado claramente son insuficientes para cubrir las necesidades y los derechos de la población, especialmente si se consideran los principales indicadores de seguridad y justicia, salud, nutrición, educación, entre otros. Si el tamaño del pastel es muy pequeño, la porción de la inversión pública en la niñez y la adolescencia es claramente insuficiente.

Un reciente análisis de Unicef e ICEFI muestra que Guatemala requiere incrementar la inversión en la niñez y adolescencia del actual 3.4% del PIB, de manera progresiva y sostenida hasta el 8.2% del PIB a 2021 (de 16 mil millones actuales a 38 mil millones de quetzales), considerando que este incremento es el mínimo indispensable para proteger y asegurar la supervivencia y desarrollo de la población infantil más desfavorecida, vulnerable y excluida de 125 municipios que presentan los más bajos indicadores sociales.

Incrementar la inversión social no consiste en extender un cheque en blanco, sino uno con nombre y apellido del destinatario: la niñez y adolescencia guatemalteca.

En este proceso electoral, Unicef hace un llamado a la sociedad, candidatas, candidatos y partidos políticos, a colocar la inversión en la niñez y adolescencia guatemaltecas en un lugar destacado del debate, las políticas y los programas.