Texto: Luis Molina / Fotos: Oliver de Ros

Por más de 60 años ha sido el espacio de trabajo y la fuente de ingresos de varias generaciones de familias guatemaltecas. Muchas personas han nacido, crecido e incluso muerto en este lugar. Diferentes situaciones marcaron la vida de estas personas que no eligieron vivir en el relleno sanitario de la zona 3, en especial la de los niños que tendrían que vivir la triste situación de ver sus sueños truncados de educarse y de salir adelante por darle prioridad a trabajar para sobrevivir.
La estadounidense Hanley Denning no compartía esa idea. Cuando conoció el basurero se impresionó no solo por su enorme extensión e impresionante contaminación, sino también por conocer en sus alrededores a muchos niños que se encontraban en cajas, algunos recogían y clasificaban la basura junto con sus padres. Al investigar que los niños del lugar no tenían un lugar para estar o que alguien se preocupara por esta situación, inició un proyecto para ofrecerles algo diferente, algo que no pensaron obtener y menos en forma gratuita: educación y una refacción.
Su ilusión de darles una nueva oportunidad la llevó a formar un proyecto, que en ese entonces llevaba el nombre de “Comida Segura” y que se convertiría en el hogar y un sitio fuera de la basura para varios niños.

Reciclando sueños

La tarea de cambio la empezó en 1999, con 40 niños cuyas familias, que por generaciones han trabajado y han hecho de su vida la tarea de recolectores (antes conocidos como “guajeros”), recogiendo y clasificando basura, confiaron en lo que Denning les proponía: una oportunidad para que sus hijos recibieran educación, alimento y una posible salida de ese lugar.
Sin un sitio fijo y con pocos recursos a su alcance, con un presupuesto que obtuvo al vender las pertenencias que tenía en su tierra natal, buscó un lugar para llevar a cabo el proyecto. Primero fue una iglesia frente a la entrada del basurero la que le abrió las puertas, empezó una tarea que se veía con más obstáculos que ventajas. Una labor que 15 años más tarde ha multiplicado las pequeñas sonrisas entre las familias beneficiadas por el proyecto Camino Seguro.

Ahora son más de 600 sonrisas

La pequeña semilla que sembró Dennig dio sus raíces y se multiplicó. El programa apoya que varios niños del relleno sanitario puedan obtener una educación en diferentes escuelas de la ciudad, brindando apoyo financiero para cubrir gastos de inscripción, materiales, libros, útiles y uniformes escolares. Gracias a la ayuda de varias personas que creyeron en el proyecto, el pasillo de la iglesia en el que empezaron 40 niños hoy tiene tres edificaciones que asisten a varias familias del vertedero.
Una de estas edificaciones es el Colegio Hanley Denning, que atiende a casi cien niños y niñas entre los 2 y 6 años, a los que se les brinda, además de un programa de educación, alimento y otras actividades artísticas y deportivas.
Otros niños y adolescentes, que han estudiado en el colegio y se han beneficiado con el programa, tienen la oportunidad de asistir al Centro de Refuerzo Educativo, otro de los edificios que tiene la organización. Aquí los asistentes pueden mejorar sus estudios avanzados, aprender inglés, se les da una refacción saludable, reciben atención médica, programas culturales, entre otras actividades.
También está el centro de Alfabetización para Adultos, que atiende a más de 60 padres de familia con programas de educación y otros refuerzos.

La basura de unos es el tesoro de otros

La organización con el tiempo también decidió enfocar su apoyo a señoras mayores de edad a las que la edad les impide seguir con la labor de guajeros. Se creó una iniciativa de emprendimiento que, además de favorecer la autoestima, les enseña a elaborar diferentes accesorios de belleza para que tengan un ingreso económico.
Pero no todo se queda ahí, también apoya a aquellos que han conseguido un título académico básico a través del programa Próximo Paso, que los ayuda a conseguir trabajo y si ellos lo desean en la universidad.
Cada programa de Camino Seguro está diseñado para que los niños enfoquen su futuro en la educación y que los padres de familia puedan obtener las habilidades necesarias para conseguir trabajos estables, ser independientes económicamente y sacar a sus familias de la pobreza de una manera digna y permanente.
El 80 por ciento de los fondos operativos proviene de donaciones y del programa de apadrinamiento.

Un gran ejemplo 2,500 millas de viaje acuático
Deborah Walters es conocida en el proyecto como “la abuela que está remando por los niños del basureo”. Walters es una estadounidense doctorada en neurocomunicación y que a los 63 años ha emprendido una travesía por toda la costa este de los EE. UU., en kayak, con el propósito de recaudar fondos para Camino Seguro. El viaje, que inició el 11 julio de 2014, en Yarmouth, Maine, EE. UU., espera que le tome un año para completar las más de dos mil 500 millas hasta llegar a Guatemala.
Durante el trayecto visitará diferentes comunidades para transmitir la historia de los niños que viven en el basurero, ser vocera del trabajo que realiza Camino Seguro y buscar apoyo en la construcción de una nueva escuela en el sector del relleno sanitario en la zona 3.
En cada ciudad que Walters visite se presentará en diferentes escuelas y organizaciones e impartirá charlas y talleres artísticos con el propósito de buscar apoyo económico para la organización.
Si quieres saber más sobre la expedición visita: http://www.safepassage.org/expedition.

Se buscan voluntarios, ¡sé parte del proyecto!
Si deseas ser uno de los voluntarios del programa, escribe al correo voluntarios@safepassage.org.

Si quieres hacer un tipo de donación o enterarte de diferentes maneras en las que puedes apoyar, escribe a donaciones@safepassege.org.

Para conocer los poyectos y hacer un tour por el lugar, escribe a visitors@safepassage.org.

El proyecto está en la 6a. avenida, 11-95, zona 7, colonia Landívar. Más información enla página web www.safepassage.org. Teléfono: 2440-4388

Los artículos que se elaboran en el proyecto Creamos están disponibles en varias tiendas de la ciudad y en “Camino Seguro”.

Documental

Una ventana a la realidad 
“Recycled Life” fue un documental que le contó al mundo la historia del vertedero de la zona 3. Un filme producido por Leslie Iwerks en 2006 y en el que brevemente se contaba la historia de Hanley Dennig y su proyecto. El documental cuenta una dura historia sobre lo que era el basurero de la ciudad. El audiovisual fue nominado a un Óscar como mejor documental corto en 2007.
El cortometraje cuenta las historias de los recolectores y su día a día en el vertedero. Muestra las condiciones en que las personas trabajaban y el peligro al que se enfrentaban todos los días. Durante su producción sucedió uno de los sucesos que cambió el rumbo del lugar, uno de los incendios de 2006, en el que muchas personas que vivían en el relleno fueron dadas por desaparecidas.
Esto motivó a que la municipalidad tomara el control del lugar y restringiera el acceso a muchas personas, entre ellas que se prohibiera la entrada a menores de edad.
Hanley Hennig murió, en enero de 2007, en un accidente automovilístico. El equipo de producción del documental le rindió un homenaje con el documental “A Safe Passage”, que relata la historia del proyecto y su misión. A través de este homenaje muchas personas se enteraron de Camino Seguro y decidieron apoyarlo.
Para mayor información del documental vista su web www.recycledlifedoc.com/.