Las autoridades de Salud en Santa Rosa han delegado a un veterinario para practicar una 'necropsia' al perro Rotwailer llamado Rocky que había sido "condenado" a morir por inyección letal por haber matado a una niña de 11 años.

El jueves por la noche, su dueño lo encontró muerto cuando estaba por darle su ración de alimentos.

La muerte por un sedante se suspendió en dos ocasiones: el 4 de diciembre por carecer de un poderoso sedante y el 9 de diciembre por un amparo.

La historia de "Rocky" se hizo famosa en las redes sociales por ser el primer caso de un perro condenado a morir por una inyección letal.