De nacionalidad francesa, la diplomática tiene una experiencia de más de 18 años de trabajo en el Sistema de las Naciones Unidas, focalizado especialmente en la asistencia humanitaria y la protección de los grupos vulnerables.

¿Cómo ve a Guatemala?
El país está en situación de posconflicto, este mes serán 18 años de que se firmó la paz, algo que es difícil de consolidar y es un proceso largo. Después de un año y medio de residir aquí puedo decir que sí ha habido avances, aunque quedan muchos desafíos.

¿Cuáles?
Los problemas de violencia. También está la pobreza, porque no ha disminuido de manera significativa en Guatemala y esto es una preocupación. El 55 por ciento de los guatemaltecos es pobre y el 13 por ciento sufre pobreza extrema, pero el 80% de los indígenas es pobre.

¿Hay avances en la justicia?
Hay un esfuerzo del Ministerio Público de instalar fiscalías en donde no había alguna, en aquellos poblados alejados. Pero aún lo que pasa es que de repente las denuncias llegan, hay montones de crímenes y de violaciones a derechos que son cometidos pero que no pueden ser atendidos porque no hay una estructura para hacerlo.

¿Considera la desigualdad la principal debilidad del país?
El hecho de ser una sociedad multicultural, en vez de ser una fortaleza, es considerada una debilidad. Guatemala sigue siendo un país altamente desigual con discriminación hacia los pueblos indígenas, a las mujeres y a los jóvenes menores de 30 años, que representan el 70% de la población porque no tiene acceso a los puestos de poder.

¿Las condiciones de inequidad siguen?
Infelizmente pienso que sí, a un nivel menor, pero sí. Cuando medimos el acceso a la salud y la educación es triste. En el fondo de Huehuetenango, de Alta Verapaz o en otros lugares si uno intenta ir al centro de salud muchas veces tiene que caminar un largo tramo y muchas veces no hay medicina ni un médico.

¿Qué te preocupa más del país?
La desigualdad. América Latina es altamente desigual y ha logrado en pocos años salir de una situación de conflictos a tener un nivel alto de desigualdad. Guatemala, en particular, tiene una porción de población que se ha quedado a un lado del desarrollo porque la mitad de ellos no tiene acceso a los mismos derechos.

¿Y la situación de la mujer?
La sociedad guatemalteca sigue siendo machista. ¿Cuántas mujeres están en el Congreso, o son funcionarias, dirigen empresas o tienen acceso a la alcaldía? Las mujeres son dos veces más desempleadas que los hombres, se quedan en la informalidad mucho más tiempo, no pueden entrar en la universidad.

¿Cómo ve la ONU la inseguridad?
Hemos pasado en los últimos tres años de 40 homicidios por cada cien mil habitantes a 34. Si bien es menos que Honduras, que está a 80, en Europa son 2. Los crímenes han bajado pero las muertes de mujeres han aumentado, este año 602 han sido asesinadas. El problema es de actitud y de mentalidad que los hombres piensan que las mujeres les pertenecen. El 80% de los hombres guatemaltecos, pero peor aún, 70% de las mujeres guatemaltecas considera que una fémina necesita el permiso de su esposo para hacer actividades fuera de la casa.

¿Todos los rezagos se derivan de la escasa inversión social?
El Estado invierte poco para mejorar el nivel de la educación y la salud. Hoy solo el 4% del Producto Interno Bruto es para las personas. Invertir en la gente no es una consecuencia del desarrollo. Si tenemos dinero, vamos a invertir; si no invertimos en la población nunca nos desarrollaremos. Los inversores extranjeros se van a otros países por su nivel de educación no por la mano de obra más barata.

¿Cuál es el desafío en el año electoral?
La propuesta real, que sea de desarrollo con inversión social. Es importante lograr verdaderos partidos políticos, que son centrales a la democracia, que representan a la gente. La representatividad se pierde por el transfuguismo. Como votante elijo al partido X y el diputado apenas llega al Congreso se cambia de agrupación, como elector estoy estafado y engañado, se pierde la representación.

También hay muerte de candidatos me hace pensar: ¿Estamos en el siglo XXI o en el siglo X donde se hacen elecciones con base en una retórica de ideas o lo hacemos como en el viejo oeste en que solamente las armas decidían lo que pasada?

¿Qué ha percibido del finanaciamiento a los partidos políticos?
Es un desafío que debe ser arreglado, el financiamiento debe ser vigilado y regulado. La segunda campaña más cara de la región es aquí después de Estados Unidos, no sé si sea cierto, pero es una preocupación, quiere decir que hay dinero que se puede invertir de manera diferente.

¿Como jefa de la ONU en el país qué piensa de que exista una relación amor y odio con la CICIG?
La Comisión es nuestra prima, no es una agencia nuestra porque es independiente. La CICIG es una estructura novedosa, no hay otra en el mundo. Las lecciones aprendidas en siete años se están documentando de lo que ha funcionado bien y lo que no para replicarlo pero con la soberanía de cada gobierno. No se sustituye a la justicia porque solo apoya los procesos de investigación de impunidad y de corrupción. Se ha atacado a un tema central que es el veneno de nuestra sociedad.

¿Tiene más enemigos que amigos?
Que la CICIG tenga tantos enemigos es la prueba que hace bien su trabajo porque si no lo hace bien nadie tendría problemas, la prueba son tantos enemigos.

Recientemente la CICIG convoca al diálogo y luego la suspende y la batuta la toma el Gobierno. ¿Qué pasó?
Entendí que se trató de hacer una convocatoria más amplia, era importante, no todos los días se hace un tema de reforma de la justicia es para asegurar que sea el momento ideal.

Detalles en breve
• Reportera. En Francia trabajó durante 8 años como periodista y editora.
• ONU. Estuvo en Senegal y en Kenia trabajando los Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas.
• Preparación. La diplomática cuenta con estudios en Ciencias Políticas de Francia.