Un viaje que quedó en la memoria

Lo que inició como una aventura entre amigos se convirtió en una tradición nacional y la promesa de continuarla marcó para siempre el camino que las futuras gene raciones deberán recorrer. 

En 1970. La caravana fue de 22 integrantes

Hoy el parque de motocicletas ha crecido  por las facilidades de financiamiento otorgadas, pero hace 40 años encontrar un grupo de más de tres motociclistas era toda una novedad. “El Zorro Mayor” recuerda que en 1970, cuando participó por primera vez por invitación de su padre, era sensacional ser parte de algo tan diferente. 

El recorrido hacia Esquipulas sigue de generación en generación

Eddy Villadeleón lleva con él un legado de más de cinco décadas, que heredó de su padre, y comparte, orgulloso, con miles de motociclistas una actividad nacional sin igual: la Caravana del Zorro. 

La pasión sin obras no tiene sentido, hay que ayudar

La caravana honra a su fundador, que siempre estuvo dispuesto a ayudar, auxiliando a quienes lo necesiten. La nuevas generaciones continúan con el altruismo.

La caravana está colmada de la creatividad guatemalteca

Con máscaras, disfraces, cascos, modificaciones en las motos, los chapines hacen suya esta romería.

“Los zorritos” también participan

Muchas familias acompañan a los motoristas en carro o en las mismas motocicletas.

Todos se encomiendan antes de partir

Siempre se ha contado con la bendición para proteger a “los zorros” en el cami- no hasta la Basílica y de regreso. Algunos también encomiendan sus vehículos.